Devocionales

Cuando tu esposo se ha dado por vencido

5 de noviembre de 2020
Porque Tú formaste mis entrañas; Me hiciste en el seno de mi madre. Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; Maravillosas son Tus obras, Y mi alma lo sabe muy bien. Salmo 139:13-14 (NBLA)

Conozco muy bien la desesperanza que desgarra el corazón de una relación que se viene abajo.

El silencio. El rechazo. Las palabras duras. La ausencia de intimidad. Las preguntas. La falta de respuestas. El dolor.

Muchas de ustedes conocen mi historia, el devastador descubrimiento de la aventura de mi esposo y el largo camino de incertidumbre que recorrí por varios años.

En los primeros días y meses de esa temporada, recuerdo desear que me pusieran a dormir como cuando tienes una cirugía. ¿Por qué sólo llaman a los anestesiólogos cuando te abren quirúrgicamente? Cuando te desgarran emocionalmente no es menos doloroso.

El shock, el dolor y la implosión de la relación impactaron cada nivel de mi vida. Nada quedó intacto ni ileso. Y sentí esas duras realidades día tras día.

Los días se convirtieron en meses. Los meses en años. Y lentamente me convertí en alguien que ya no podía reconocer. Mi espíritu fuerte pero normalmente despreocupado, se volvió una confusa mezcla de ansiedad, ataques de pánico y dolor que cegaba mi alma de forma tan intensa que creí que nunca volvería a sentirme sana o que recuperaría una sensación de normalidad otra vez. Y como pasé por tantas cosas difíciles de procesar, una oscuridad empezó a nublar mi perspectiva que solía ser optimista.

Porque conozco estos sentimientos de forma tan personal, me compadezco de quien se encuentra en un matrimonio difícil.

Y pienso que uno de los dolores más profundos viene cuando uno de los cónyuges se rinde mientras el otro sigue intentando. Se despierta cierto pánico e intentamos a toda costa que la otra persona despierte, evite la resignación y nos ayude a rescatar la relación.

Una situación como esta es mucho más complicada que las simples respuestas que podría ofrecer aquí. Pero ¿puedo darte un peldaño en donde puedas pararte, detener el pánico y encontrar un balance en ti misma?

Decide hoy que eres digna.

Porque lo eres. Valiosa. Digna. A lo mejor no lo sientes. Pero un vistazo rápido al Salmo 139 me asegura que lo eres. Ahí dice, “Porque Tú [Dios] formaste mis entrañas; Me hiciste en el seno de mi madre. Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; Maravillosas son Tus obras, Y mi alma lo sabe muy bien.” (versículos 13-14).

Tú fuiste hecha asombrosa y maravillosamente por un Dios amoroso que se preocupa por ti. Que te ama. Y yo prefiero depender de la verdad sólida de Dios que en la montaña rusa de los sentimientos inconsistentes.

Tú eres hermosa y fascinante e inteligente y capaz y digna de ser amada. Pero si estás en una relación llena de expectativas no satisfechas, problemas sin resolver y una comunicación frustrante, sospecho que te sientes un poco menos de todo lo que he descrito.

Las relaciones rotas pueden realmente quebrantar a una mujer.

Y si tú eres como yo, cuando te sientes derrumbada, todos alrededor de ti reciben lo peor de ti. Y encima de todo el dolor y la ansiedad, pones otra capa de remordimiento, vergüenza y la sensación de que te has perdido a ti misma. Perdiste esa chica interior que solía ser positiva y feliz y lista para hacerle frente al mundo.

¿Puedo susurrarte una tierna verdad? La única forma de recuperarla es tomar un respiro y recordar: Tú eres digna porque el Creador del universo dice que lo eres.

Entonces puedes actuar dignamente.

Y hacerte a un lado de todas las cosas emocionalmente difíciles para tomar decisiones equilibradas. Haz un plan. Habla con gente sabia que te ama, que da consejos acordes a Dios y que caminará este difícil trayecto contigo.

Marca algunos límites con tu esposo si algunos son necesarios. Los límites saludables no son para alejarlo. Están para ayudarte a mantenerlos juntos.

Ora con mucha insistencia para ayudarte a discernir claramente, porque Jesús es la mejor fuente de ayuda. Los llantos honestos para pedir ayuda, levantados hacia Jesús, no se irán sin haber sido escuchados. Él ve. Él sabe. Él ama. Y Jesús te guiará siempre y cuando te mantengas a Su lado.

Recuerda, tú no puedes controlar las acciones o reacciones de tu esposo, pero sí puedes controlar tus propias acciones y reacciones.

Reclama quién eres.

Ruego que tu relación sobreviva. Oro esa oración con cada fibra de mi ser. Pero si no, oro sobre todo que la hermosa mujer que eres se eleve por encima de todo lo feo, aferrada fuertemente a la única opinión que importa: Aquél que por siempre te llama digna.

Querido Señor, las dificultades en las relaciones son tan duras y desgarradoras. Por favor ayúdanos a saber con quién hablar y quién nos puede ayudar prácticamente a tomar decisiones difíciles. Por favor ayúdanos a recordar que somos valiosas y dignas porque Tú lo dices. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

saías 54:10, Aunque cambien de lugar las montañas y se tambaleen las colinas, no cambiará mi fiel amor por ti ni vacilará mi pacto de paz, —dice el SEÑOR, que de ti se compadece—. (NVI)

Salmo 34:17, Los justos claman, y el SEÑOR los oye; los libra de todas sus angustias. (NVI

Recursos Adicionales

Para más ánimo de Lysa TerKeurst, lee los siguientes devocionales:
Cuando estamos atrapadas en un desastre
El final de todo llanto
¿Por qué Dios no responde mis oraciones?

Reflexiona y responde

Aunque Lysa está agradecida porque su matrimonio se ha reconciliado, eso no significa que el camino haya sido fácil o que el trayecto no se haya sentido dolorosamente largo. Y si tu matrimonio está pasando por dificultades, queremos que sepas cuán profundamente lo sentimos.

¿Qué perla de sabiduría necesitabas del devocional de Lysa hoy? Puedes compartir tus pensamientos aquí. O puedes simplemente comentar “por favor, oren por mi matrimonio” y puedes contar con que oraremos por ti.

© 2020 por Lysa TerKeurst. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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