Paz en la batalla del querer
Dr. Joel Muddamalle
La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que era atractivo a la vista y era deseable para adquirir sabiduría; así que tomó de su fruto y comió. Luego dio a su esposo, que estaba...
Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios... 2 Corintios 10:5a (NVI)
Él se acordó de nosotros en nuestras debilidades. Su fiel amor perdura para siempre. Salmo 136:23 (NTV)
Oh, pueblo, confía en él siempre, derrama ante él tu corazón, pues Dios es nuestro refugio. Salmo 62:8 (NVI)
Como el SEÑOR le había hablado, Agar le puso por nombre «El Dios que me ve», pues se decía: «Ahora he visto al que me ve». Génesis 16:13 (NVI)
«Yo soy el SEÑOR, Dios de toda la humanidad. ¿Hay algo imposible para mí? Jeremías 32:27 (NVI)
Respondió el ángel y le dijo: —Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte estas buenas nuevas. Lucas 1:19 (RVA-2015)
»¿Qué padre de entre ustedes, si su hijo le pide pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente? O si le pide un huevo, ¿le dará un escorpión? Lucas 11:11-12 (RVA-2015)
Entonces quitaron la piedra. Jesús, alzando la vista, dijo: —Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Ya sabía yo que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente, para que crean que tú me enviaste. Juan 11:41-42 (NVI)
Él derramó su Espíritu sobre nosotros en abundancia por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Tito 3:6 (NTV)
sana a los de corazón quebrantado y venda sus heridas. Salmo 147:3 (NVI)
La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que era atractivo a la vista y era deseable para adquirir sabiduría; así que tomó de su fruto y comió. Luego dio a su esposo, que estaba...
Atrapen a las zorras, a esas zorras pequeñas que arruinan nuestros viñedos, nuestros viñedos en flor. Cantares 2:15 (NVI)
Entonces María dijo: «Aquí tienes a la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra». Y el ángel se fue de su presencia. Lucas 1:38 (NBLA)
De pronto, se unió a ese ángel una inmensa multitud—los ejércitos celestiales—que alababan a Dios… Lucas 2:13 (NTV)