Ayudándola a Encontrar a Jesús
Lynn Cowell
Natanael le preguntó: «¿Cómo es que me conoces?». Jesús le respondió: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Juan 1:48 (NBLA)
A pesar de todo, SEÑOR, tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro y tú el alfarero. Todos somos obra de tu mano. Isaías 64:8 (NVI)
Pero Jesús respondió: «Mi Padre siempre trabaja, y yo también». Juan 5:17 (NTV)
El agricultor que espera el clima perfecto nunca siembra; si contempla cada nube, nunca cosecha. Eclesiastés 11:4 (NTV)
»Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios. Mateo 5:9 (NBLA)
Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica. Efesios 2:10 (NVI)
Y como no tenían tiempo ni para comer, pues era tanta la gente que iba y venía, Jesús dijo: —Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco. Marcos 6:31 (NVI)
Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Juan 10:27 (NVI)
Ama al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Deuteronomio 6:5 (NTV)
»Entonces yo les dije: “No teman ni les tengan miedo. El SEÑOR su Dios, que va delante de ustedes, Él peleará por ustedes, así como lo hizo delante de sus ojos en Egipto y en el desierto, donde has visto cómo el SEÑOR tu Dios te llevó, como un hombre lleva a su hijo, por todo el camino que anduvieron hasta llegar a este lugar”. Deuteronomio 1:29-31 (NBLA)
Y ellas alzaron sus voces y lloraron otra vez; y Orfa besó a su suegra, pero Rut se quedó con ella. Rut 1:14 (NBLA)
Natanael le preguntó: «¿Cómo es que me conoces?». Jesús le respondió: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Juan 1:48 (NBLA)
...Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, y oren por quienes los calumnian. Lucas 6:27b-28 (RVC)
SEÑOR, hazme conocer tus caminos; y enséñame tus sendas. Salmo 25:4 (NVI)
[Jesús] le dijo: «Ve a lavarte en el estanque de Siloé» (Siloé significa «enviado»). Entonces el hombre fue, se lavó, ¡y regresó viendo! (Juan 9:7, NTV)