Devocionales

Cómo Dios convierte tu pasado en un propósito

Tracie Miles 21 de octubre de 2014
—Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti. Así que el hombre se fue y proclamó por todo el pueblo lo mucho que Jesús había hecho por él. Lucas 8:39 (NVI)

Estaba sentada en el banco de la iglesia con la cabeza inclinada en oración, cuando de repente escuché una voz estruendosa que hizo reverberar mi corazón a tal nivel que me asusté.

La voz resonó tan fuerte que pareciera salir de los altavoces. Al abrir mis ojos me asombré al ver que nadie se había percatado de nada. Todo estaba tranquilo.

Y así comenzó mi encuentro con Dios.

Sentí que Dios hablaba fuerte y claramente un mensaje corto que tuvo repercusiones que me alterarían la vida. Tres palabras poderosas y dominantes: «¡Ve y comparte!»

Me sentí abrumada por la emoción. El simple hecho de que Dios me hubiese hablado me asombró, pero lo que más me impactó fueron las tres palabras que escuché. ¿Ve y comparte? ¿Ve y comparte qué?

De pronto, lo supe. En ese momento el miedo me abrumó de inmediato y me dejé caer el banco temblando al pensar sobre lo que Dios podría estar pidiéndome. Empecé a cuestionar a Dios, «Seguramente no quieres decir que debo compartir mi pasado, Señor. Seguramente, no quieres que vaya y comparta aquello que prefiero mantener en secreto». Sin embargo, eso es exactamente lo que quiso decir. Y no me gustó.

No quería ir, mucho menos compartir. No quería ser ni transparente ni vulnerable. Acepté Su perdón y sanación con gratitud, pero no estaba lista para aceptar Su llamado para darme un propósito. El hombre que fue sanado de la posesión demoníaca en el versículo clave de hoy experimentó sentimientos parecidos.

Este hombre atormentado vivió marginalizado durante muchos años, desnudo y solo en las tumbas de Gadara, cerca de Galilea. Cuando vio a Jesús, se cayó de rodillas y dio un grito, rogándole por la misericordia de Dios. Jesús le ordenó a los demonios que salieran de él y luego los arrojó a una manada de cerdos que se tiraron desde el despeñadero al lago donde se ahogaron. El hombre fue sanado físicamente, pero aún más importante, de manera espiritual.

Él estaba tan agradecido por lo que Jesús había hecho, que le rogó a Jesús que lo dejara viajar con Él y poder quedarse a Su lado. Pero Jesús tenía otros planes. Jesús le dijo que regresara a su casa para contar su historia. Y así él lo hizo.

Entonces lo que una vez había sido una carga para soportar se convirtió en una historia poderosa de una transformación sagrada. El pasado y la sanación que este hombre experimentó se habían convertido en la base de un propósito en su vida que nunca hubiera podido imaginar – viviendo su vida como prueba del poder transformador de Jesús.

La historia del hombre se convirtió en un testimonio cuando él estuvo dispuesto a compartirla con otros. ¿Cuántas personas creyeron en Jesús y ahora están pasando la eternidad con Él simplemente porque este hombre previamente poseído por demonios permitió voluntariamente que su pasado terrible se convirtiera en una historia de redención y propósito?

La gente puede negar a Cristo, disputar las Escrituras e ignorar la profecía, pero no pueden negar, disputar o ignorar el poder transformador de Dios en la vida de alguien. Nuestras historias de dolor, adversidad y superación en Cristo están destinadas a servir como testimonio de la fidelidad y el poder de Dios, la evidencia de que Dios realmente puede tomar lo que el diablo planificó para el mal y usarlo para el bien.

Desde entonces, he aprendido que Dios siempre desea que vayamos a contar y compartir nuestras historias; no importa si queremos o no.

Dios nunca desperdicia nuestro dolor. Solo nosotras hacemos eso. Dios tiene un plan con un gran propósito y un futuro hermoso para todos los que creen en Él. Justamente debido a nuestro pasado, no a pesar de ello.

Señor, ayúdame a encontrar el coraje y el deseo de compartir lo que Tú has hecho en mi vida. Convierte mi pasado en mi propósito y no permitas que mi dolor sea por nada. En el Nombre de Jesús, Amén.

VERDAD PARA HOY

Romans 8:28, Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. (NVI)

Isaiah 61:3, […] a darles una corona en vez de cenizas, aceite de alegría en vez de luto, traje de fiesta en vez de espíritu de desaliento. Serán llamados robles de justicia, plantío del Señor, para mostrar su gloria. NVI)

REFLEXIONA Y RESPONDE

¿Estás agradecida por la sanación espiritual de Dios, pero dudas en compartir lo que Él ha hecho en tu vida?

¿De qué manera has encontrado la victoria en Cristo como resultado convirtiéndote en una vencedora? ¿Cómo podrías compartir eso con otras para impactar sus vidas?

¿Cómo podría Dios usar tu pasado para un propósito único y específico para un ministerio?

 

© 2014 por Tracie Miles. Derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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