Devocionales

Cuando necesitas un botón para retirar lo dicho

10 de febrero de 2020
El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón presenta lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón presenta lo malo. Porque de la abundancia del corazón habla la boca. Lucas 6:45 (RVA-2015)

¿Has pensado alguna vez en todas las innumerables maneras que existen para hablar el uno con el otro? Podemos hacer video llamadas con nuestros celulares. O usar con facilidad nuestras computadoras para tener reuniones por internet. Y desde luego, nuestros celulares nos permiten comunicarnos aún estando en sitios remotos o viajando en lugares lejanos.

Una de mis maneras preferidas de hablar con mis amigas es con una aplicación del celular que funciona algo así como un antiguo walkie-talkie. Te permite hablar en tiempo real con la otra persona que tiene la misma aplicación. O, si estás ocupada en ese momento, la aplicación retiene el mensaje del remitente hasta que tengas tiempo para abrirlo y escucharlo.

Esta aplicación en particular tiene una herramienta que se llama el botón de recall, para retirar lo dicho. Así que, si dejas un mensaje para alguien pero luego cambias de opinión y no quieres que lo escuchen, esta aplicación te permite retirar el mensaje. Nunca sabrán lo que hayas dicho y podrás dejar otro y mejor mensaje en su lugar.

Una amiga íntima mía suele usar mucho este botón.

El otro día, ella explicó que muchas veces ella habla demasiado rápido o no termina de pensarlo bien antes de hablar y dejar su mensaje. Como resultado ella decide retirar el mensaje e intentar de nuevo.

Después bromea, «Ahora, ¡si solo tuviera un botón para retirar lo dicho para mi vida real!»

¿Sabes?, ¡es posible que tenga razón!

Pienso en todas las veces que me he arrepentido de mis palabras. Quizás dije algo apresuradamente, o no elegí bien mis palabras y envié un mensaje impreciso. Pero usualmente hablaba airadamente o con frustración y como resultado me arrepentía de mis palabras.

Honestamente, el problema real no está en el hablar. El problema está en el atesorar.

El versículo clave de hoy dice, El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón presenta lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón presenta lo malo. Porque de la abundancia del corazón habla la boca (Lucas 6:45). ¿La traducción libre? Hablarás lo que tienes atesorado en tu corazón.

Si atesoras resentimiento hacia alguien, ese resentimiento saldrá algún día como palabras enfadadas.

Si atesoras rencor por una herida en el pasado, podrás encontrarte en una situación donde das una crítica cáustica.

Si atesoras en tu corazón el no perdonar, podría subir a la superficie, saliendo como burbujas de palabras desagradables.

Hablarás lo que atesoras en tu corazón.

Para reducir las posibilidades de hablar palabras poco cariñosas, necesitamos ir constantemente a Dios y pedirle que revele cualquier sentimiento destructivo ocultándose en las esquinas oscuras de nuestros corazones. El rendir estos sentimientos corrosivos y dañinos a Él nos podrá prevenir decir palabras, de las cuales luego nos arrepentiremos. El predicarnos esta pequeña frase nos puede ayudar: No digas algo permanentemente doloroso simplemente porque estás temporalmente molesta.

Cuando nuestra oración y objetivo es decir palabras amables, no tenemos tanta necesidad de un botón para retirar lo dicho en nuestras bocas. En cambio, nos encontramos esparciendo palabras dulces alrededor nuestro, mejorando nuestras relaciones interpersonales y evitando un sinfín de remordimientos.

Padre, ayúdame a atesorar lo que es bueno en mi corazón y no permitas que los malos pensamientos y sentimientos tomen lugar en mi corazón. Quiero que al hablar, mi boca derrame bondad y amabilidad. En el Nombre de Jesús, Amén.

VERDAD PARA HOY

Mateo 15:11, Lo que entra en la boca no contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. (RVA-2015)

REFLEXIONA Y RESPONDE

¿Hay un momento en tu pasado cuando te hubiera gustado tener un botón para retirar algo que diijste? ¿Cómo puedes manejar situaciones similares hoy? ¡Únete a nuestra conversación en los comentarios a continuación!

© 2020 por Karen Ehman. Derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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