Devocionales

Acerca de mi enojo

22 de diciembre de 2020
Enójense, pero no pequen; no se ponga el sol sobre su enojo ni den lugar al diablo. Efesios‬ 4:26-27‬ (RVA-2015)‬‬‬‬‬‬‬‬

Solía malinterpretar los versículos claves de hoy y los usaba de forma completamente errónea. Era tan conveniente sacarlos cuando alguien quería irse a dormir y yo todavía quería hablar de lo que estaba causando un conflicto.

“Oh no, no puedes pedir tiempo fuera en este momento. Tenemos que seguir hablando de esto porque la Biblia dice, que “no se ponga el sol sobre su enojo”. Claramente, el sol se está poniendo, así que tenemos que resolver esto.”

Pero este pasaje no se trata de resolver todos los problemas relaciones antes de las nueve de la noche. Se trata de la condición de mi corazón.

Mientras estudiaba este pasaje con mayor profundidad, escribí en mi diario, “Lysa... tienes que lidiar con este enojo. No te acuestes en tu cama y permitas que te consuma la mente. Porque si el enojo consume tu mente, saldrá de tu boca y revelará quién o qué te está dominando”. Encerré en un círculo la palabra “enojo” y decidí buscar más versículos que me ayudaran a saber qué hacer con mis emociones fuertes.

Cada vez que estudio las Escrituras, me reto a volver a la primera vez que se menciona una palabra o un tema. Lo hice con la palabra “enojo” y me encontré en Génesis 4:2-8 dónde encontramos el primer conflicto relacional en las Escrituras — la historia de Caín y Abel.

Conozco la historia de estos dos hermanos desde hace años, pero me había perdido un detalle muy importante. Entre el hecho de que Caín se enojó porque Dios no aceptó su ofrenda y matara a su hermano, el Señor vino y habló con él. El Señor mismo le dijo a Caín, “«¿Por qué estás tan enojado? ¿Por qué andas cabizbajo? Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero, si haces lo malo, el pecado te acecha, como una fiera lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo»” (Génesis‬ 4:6b-7‬, NVI).‬‬‬‬‬‬‬‬

Y de repente no es tanto una historia sobre Caín y Abel; Dios me está hablando directamente.

Estoy impresionada por este patrón que Dios me reveló en las Escrituras: lo que dejamos que consuma nuestras mentes sale por nuestras bocas, revelando la verdadera fuente de lo que está impulsando nuestras decisiones.

Lo veo aquí en la historia de Caín y Abel:

  1. La mente: Caín se negó a humillarse y permitió que este enojo se enconara dentro de él.
  2. La boca: Caín no estaba dispuesto a dejar que el perdón saliera de sus labios.
  3. Lo que le gobernaba: el pecado que estaba acechado en su puerta lo dominó profundamente, tanto que mató a su hermano. Le dio a sus sentimientos el derecho de dictar sus acciones, incluso después de que Dios viniera y hablara con él.

Y cuando leo advertencias similares en lugares como 1 Pedro 5:6-9 y Santiago 4:7-11, me doy cuenta de que debo ser intencional cuando me acuesto cada noche.

No debo dejar que el enojo y la frustración se desborden en mis pensamientos.

Es difícil cuando el dolor es tan fresco o la frustración es tan constante. Esos son los momentos en los que no sé qué hacer conmigo misma — cuando estoy en la cama y tengo sentimientos no resueltos que no desaparecen por sí solos.

¿Pero no es Dios tan misericordioso que nos da el versículo clave de hoy y enlaza esta valiosa lección a algo que todas podemos ver cada noche? Mientras el sol se pone, oro para que recordemos que es el momento de hacer una pausa y dejar que Dios se ocupe de cualquier reacción fuerte o potencialmente dañina a las heridas que podrían consumirnos.

Podemos orar: “Padre, necesito que Tu perdón fluya hacia mí y a través de mí ahora mismo para que Tu Espíritu pueda trabajar en mí y limpiar mi corazón”. Esto no le resta importancia ni niega nuestra herida; solo la pone en las manos de Dios para que Él nos ayude a procesarla mejor.

Sí, el perdón es una gracia complicada que desenreda mi enojo y me ayuda a volver a ver la belleza.

No leas esa declaración demasiado rápido. Recuerda, nuestra capacidad de perdonar a los demás sube y baja si nos inclinamos en lo que Jesús ya ha hecho. Debo recibir Su gracia por mí y luego permitir que esa misma gracia fluya libremente a través de mí hacia los demás.

Este es el Espíritu de Dios trabajando en nosotras. Y dónde está el Espíritu, se puede hacer el bien. Se puede encontrar la paz. Se pueden pronunciar palabras sanadoras. Se pueden liberar los puños levantados. Se pueden dar respuestas más suaves. Se puede progresar. Se puede derrotar al enemigo. Se puede glorificar a Dios. Y el mundo puede ver más y más de la realidad de Jesús en nosotras.

Jesús, cuando el sol se ponga cada día recuérdame que es hora de limpiar mi corazón de cualquier enojo y de la falta de perdón persistente para que pueda mostrar más de Ti al mundo. Gracias por el perdón que me has dado. Úsame como un instrumento de perdón hoy. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

1 Pedro‬ 5:8-9, Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe…‬ (NVI)‬‬

Recursos Adicionales

¿Por qué es que aquellos que amamos más, a menudo reciben la peor parte de nuestro mal humor? En Emociones fuertes decisiones sabias, Lysa TerKeurst ofrece palabras de esperanza y sanidad para las mujeres que luchan por tomar decisiones sabias en medio de sus emociones crudas. Nos muestra cómo procesar positivamente las emociones reactivas que provienen de situaciones que todas las mujeres enfrentan diariamente. Compra tu copia hoy en formato impreso o formato de libro electrónico!

Reflexiona y responde

¿Alguna vez has intentado usar los versículos clave de hoy para resolver todos los problemas relacionales antes de dormir? ¿Cómo podrías aplicarlos de manera diferente después del devocional de hoy? Comparte tus pensamientos en los comentarios.

© 2020 por Lysa TerKeurst. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

Únete a la conversación