Devocionales

La mejor manera de abordar la Palabra de Dios

20 de mayo de 2021
Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón. Hebreos 4:12 (NVI)

Uno de mis gozos más grandes en la vida es estudiar la Palabra de Dios. Sin embargo, no siempre ha sido así.

Pasé años resistente a Su Palabra. Luego, perpleja por Su Palabra. Y finalmente, quedé tan conmovida por Su Palabra que todo mi dolor, confusión y rechazo se derrumbaron. Jesús salvó mi vida. Y fue Su Verdad la que reescribió la historia de mi vida.

Pero Él no podía cambiar mi historia hasta que acogiera Su historia. Y eso significaba que tenía que dejar de ver Su Palabra como un libro obsoleto y recibirla como aliento y vida para cada día nuevo.

Nuestra respuesta a Su Palabra dice mucho de cómo percibimos Su Palabra. Me encantaría que consideremos hoy un pasaje de las Escrituras donde vemos esta Verdad.

Segunda de Crónicas 34 nos da una mirada de cerca a la vida del rey Josías, un hombre que comenzó a buscar a Dios a una edad temprana, “…siendo aún muchacho…” (2 Crónicas 34:3, RVR-2015), y continuó respondiendo a Dios con un corazón humilde a medida que crecía.

La vida de este rey que “… hizo lo recto ante los ojos del SEÑOR…” (2 Crónicas 34:2, RVR-2015) me recuerda lo que dijo el teólogo y erudito GK Beale en su libro, We Become What We Worship (Nos convertimos en lo que adoramos): “Nos parecemos a lo que veneramos, ya sea para nuestra ruina o para nuestra restauración”. El rey Josías buscaba al Señor y, por lo tanto, sus acciones reflejaban a Aquel a quien honraba. ¿El resultado? La restauración del pueblo de Dios por un tiempo bajo el gobierno y el reinado de este rey justo y recto.

La búsqueda del rey Josías resultó en la reparación del templo del Señor, lo cual condujo al descubrimiento del Libro de la Ley. Aquí es donde somos testigos de la primera de dos respuestas muy diferentes a la Palabra de Dios.

Es importante notar en 2 Crónicas 34:15-18 cómo Hilquías, el sacerdote, y Safán, el escriba, veían el Libro de la Ley, cada uno por su lado. Hilquías se refirió a él por su nombre propio. Sin embargo, cuando Safán le entregó el mensaje al rey Josías, simplemente dijo que le habían dado “un libro”. Claramente, la importancia y la reverencia de este libro se perdió en Safán; sin embargo, la respuesta del rey Josías nos ayuda a ver la importancia de las palabras del Señor.

El rey Josías no solo se rasgó sus vestidos al escuchar el Libro de la Ley (2 Crónicas 34:19), sino que también recibió humildemente la corrección y se movió con sabiduría después de consultarle al Señor, decisiones que terminaron impactando los corazones de toda la nación. (2 Crónicas 34:29-33)

Lamentablemente, una mirada rápida al linaje familiar de Josías revela una reacción muy diferente a la Palabra de Dios. En lugar de reverencia o incluso indiferencia, el hijo de Josías, Joacim, respondió con desafío. Cuando se le presentó la palabra escrita del Señor del profeta Jeremías, Joacim rasgó la Palabra de Dios y la quemó en el fuego. (Jeremías 36:23)

No creo que ninguna de nosotras llegue a tales extremos. Pero todavía nos pide que hagamos la pregunta: ¿Cómo responderemos a la Palabra cuando se nos presente? ¿Seremos desgarradas en nuestros corazones y atraídas al arrepentimiento y a la adoración? ¿O seguiremos siendo orgullosas y resistentes?

Creo que nuestras respuestas a estas preguntas dependen de cómo vemos la Palabra de Dios.

Si tratamos la Palabra de Dios simplemente como un libro antiguo con algunos principios buenos, la leeremos y tomaremos de ella lo que queremos. Pero si realmente creemos que la Biblia es la Palabra viva del único Dios verdadero y Santo, no solo la leeremos; dejaremos que nos lea a nosotras mismas. Nuestro versículo clave nos recuerda: “Porque la palabra de Dios está viva y activa. Más cortante que cualquier espada de doble filo, penetra hasta dividir el alma y el espíritu, las coyunturas y la médula; juzga los pensamientos y las actitudes del corazón” Hebreos 4:12 (NVI).

Si lo permitimos, las Escrituras pueden darnos un nuevo aliento de vida, reorganizar nuestro pensamiento equivocado, redireccionar nuestras tendencias descarriadas del corazón y hacer que seamos cada vez más humildes con cada interacción.

Aunque relata los eventos en tiempo pasado, la Biblia es la Palabra de Dios que nos habla en tiempo presente. Y la manera en que la abordamos es más importante de lo que sabemos. Porque no hay nada más poderoso que una persona que vive lo que enseña la Palabra de Dios.

Dios Padre, gracias por recordarme que la mejor manera de abordar las Escrituras es con humildad y reverencia. Incluso si la Verdad es dolorosa, Señor, quiero que me hables. Quiero que me cambies. Quiero caminar en la esperanza y la libertad que Tu Palabra me ofrece hoy. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

2 Timoteo 3:16-17, Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra. (NVI)

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