Es hora de deshacerse de la culpa
Laurie Davies
Porque ha sido expulsado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios. Apocalipsis 12:10b (NVI)
Postrada está mi alma en el polvo; Vivifícame conforme a Tu palabra. Salmo 119:25 (NBLA)
—¡María!—dijo Jesús. Ella giró hacia él y exclamó: —¡Raboní! (que en hebreo significa “Maestro”). Juan 20:16 (NTV)
Entonces José bajó el cuerpo, lo envolvió en una sábana de tela de lino que había comprado y lo puso en un sepulcro cavado en la roca. Luego hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. Marcos 15:46 (NVI)
¿Crees que no puedo acudir a mi Padre y al instante pondría a mi disposición más de doce batallones de ángeles? Mateo 26:53 (NVI)
»Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros. Juan 13:34-35 (NVI)
—Déjenla en paz —dijo Jesús—. ¿Por qué la molestan? Ella ha hecho una obra hermosa conmigo. Marcos 14:6 (NVI)
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán. Mateo 24:35 (NVI)
Y enseñaba diciendo: “¿No está escrito que mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Marcos 11:17a (RVA-2015)
tomaron hojas de las palmas y salieron a recibir a Jesús, y gritaban: «¡Hosanna! BENDITO EL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR, el Rey de Israel». Juan 12:13 (NBLA)
En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas! Gálatas 5:22-23 (NTV)
Porque ha sido expulsado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios. Apocalipsis 12:10b (NVI)
Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el SEÑOR tu Dios te acompañará dondequiera que vayas». Josué 1:9 (NVI)
Marta, por su parte, se sentía abrumada porque tenía mucho que hacer. Así que se acercó a él y dijo: —Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude! Lucas...
y en el desierto, donde has visto cómo el SEÑOR tu Dios te llevó, como un hombre lleva a su hijo, por todo el camino que anduvieron hasta llegar a este lugar”. Deuteronomio 1:31 (NBLA)