Devocionales

Tres razones para vivir sin miedo

Marissa Henley 14 de julio de 2020
Al verlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo. Yo soy el Primero y el Último, y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno.» Apocalipsis 1:17-18 (NVI)

Aún recuerdo dónde estaba cuándo surgió la pregunta. Estábamos de camino a la escuela cuando una de mis pasajeras pequeñas, desde el asiento trasero, me preguntó repentinamente, «Doña Marissa, ¿cuántos años tendrá cuando Christopher se gradúe de la escuela secundaria?».

Mientras contenía mis lágrimas, luché por encontrar una respuesta a su pregunta. Recientemente había terminado el tratamiento para un tipo de cáncer inusual llamado angiosarcoma. Estaba rogando a Dios por otro año o dos y no me atrevía a pensar en asistir a la graduación de mi hijo, quien aún se encontraba en segundo grado.

En esta vida encontramos muchas razones para tener miedo, y la muerte es a menudo la primera de la lista.

Recordatorios de nuestra mortalidad, como el cáncer o un nuevo virus contagioso, pueden sacudir nuestra seguridad y paz. La promesa de Cristo de vida eterna puede calmar nuestras dudas acerca de la eternidad, sin embargo, podemos temer el proceso que nos lleva a la muerte o la pérdida de nuestros seres queridos.

En el libro de Apocalipsis, Dios nos ofrece esperanza mientras enfrentamos todos nuestros temores. Él abre las cortinas del cielo para mostrarnos la realidad presente del reinado de Cristo y la futura consumación de Su triunfo sobre la tumba. Volver nuestra mirada a Jesús victorioso nos da esperanza y consuelo frente a la muerte.

En el versículo clave de hoy, Juan vio al Señor de pie en medio de los siete candelabros. (Apocalipsis 1:12-16)

Juan cae sobre su rostro con asombro reverente ante el poder y la majestad de Cristo: Al verlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo. Yo soy el Primero y el Último, y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno» (Apocalipsis 1:17-18).

En las palabras de Cristo, encontramos un mandato —"no tengas miedo”—y tres razones para confiar en Él. Podemos vivir sin miedo en este mundo atemorizante por quién es Cristo, por lo que Él ha hecho y por lo que Él hará.

Jesús es el primero y el último. El Hijo estuvo con el Padre en el principio y reinará para siempre. Por medio de Él, tenemos una esperanza viva que nunca terminará.

Jesús murió y resucitó. Cristo murió la muerte que nosotras merecíamos y aseguró nuestra vida eterna. Su resurrección garantiza la resurrección futura de todos los que le pertenecen. Porque Él vive, nosotras también viviremos.

Jesús tiene “las llaves de la muerte y del infierno”. La resurrección de Cristo también demuestra Su dominio sobre la tumba. Hoy la muerte puede quebrar nuestros corazones, pero su impacto es fugaz ya que Él ganó la victoria eterna. Apocalipsis promete que cuando Cristo regrese y haga Su morada con nosotros, no habrá más muerte, ni más dolor, ni más lágrimas.

La victoria de Cristo no sólo es una expectativa futura, es una realidad presente. Dios ha vencido la muerte y te ha dado una nueva vida (2 Corintios 5:17). Y en un día no muy lejano, Él hará nuevas todas las cosas. Este es el mensaje de Apocalipsis que trae esperanza y luz a nuestros miedos más profundos y momentos más oscuros.

Hace años, cuando mi pasajera pequeña me hizo aquella pregunta inolvidable, no podía imaginar estar viva para la graduación de mi hijo en el 2022. Sin embargo, Dios ha preservado misericordiosamente mi vida y mi salud, y tengo la esperanza de que estaré ahí, sosteniendo un pañuelo mojado de lágrimas, mientras mi hijo recibe su diploma.

Pero si una vez más camino por el valle de sombra de muerte, tengo estas razones para no temer al mal (Salmos 23:4).

Mi Pastor es el Alfa y Omega.
Mi Salvador murió y resucitó.
Mi Señor Soberano sostiene “las llaves de la muerte y del infierno”.

Amado Padre celestial, gracias por enviar a Tu Hijo para vencer la muerte y resucitar para darme vida eterna. Cuando lucho con el miedo, ayúdame a volver mi mirada a mi Salvador victorioso y resucitado, y a recordar las promesas de Tu Palabra. En el Nombre de Jesús, Amén.

Verdad para hoy

Juan 11:25-26, Jesús le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto? (RVA-2015)

Juan 14:18-19, No los dejaré huérfanos; volveré a ustedes. Todavía un poquito y el mundo no me verá más; pero ustedes me verán. Porque yo vivo, también ustedes vivirán. (RVA-2015)

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© 2020 por Marissa Henley. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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