Devocionales

Lo que realmente necesito

26 de agosto de 2021
La esperanza que se demora enferma el corazón, Pero el deseo cumplido es árbol de vida. Proverbios 13:12 (NBLA)

¿Alguna vez has luchado porque sabes que Dios puede hacer cualquier cosa, pero no puedes entender por qué no parece estar interviniendo en tu situación en este momento?

Estás tratando de aferrarte a la esperanza, pero cuanto más tiempo pasa sin ningún cambio aparente, más difícil es.

En Proverbios 13:12, se nos dice: “La esperanza que se demora enferma el corazón, Pero el deseo cumplido es árbol de vida”. La palabra “demora” en este versículo se refiere a una situación desesperante que se siente larga y prolongada. Es el tipo de temporada aparentemente interminable y decepcionante que puede dejarnos tentadas a mirar nuestras vidas y preguntarnos: ¿Por qué Dios me está reteniendo esto? Como Él no está interviniendo, trataré de arreglarlo yo misma, a mi manera.

Esta suposición peligrosa nos recuerda cuando Eva comió del árbol del conocimiento del bien y del mal. Adán y Eva tenían la libertad de comer de cualquier otro árbol del jardín. Pero Eva escuchó al enemigo. Se quedó sola con sus propios pensamientos y suposiciones. Y eso la llevó a dudar de su Padre. En lugar de seguir Sus instrucciones (Proverbios 13:1), ella tomó el control para obtener lo que quería. Lo que ella pensó que era mejor. (Génesis 3)

Y tan pronto como ella y Adán comieron la fruta prohibida …

La perfección terminó.
Comenzaron las maldiciones.
Se desataron las consecuencias.
Y fueron desterrados del jardín.

 

Si tan solo Eva le hubiera prestado atención al otro árbol que estaba en el jardín con ella. El árbol de la vida. El árbol del mejor camino y la provisión perfecta de Dios. Estaba ahí para ella. Ella tenía elección.

Y nosotras también.

Puede no estar delante de nuestra vista física hoy el árbol del conocimiento del bien y del mal, pero Satanás ciertamente está haciendo uso de esa misma sensación de decepción, de nuestra esperanza demorada. Él quiere que estemos tan consumidas con nuestras expectativas no satisfechas que nuestros corazones se vuelvan cada vez más autosuficientes y se cansen de esperar en Dios.

Pero Dios quiere que miremos al árbol de la vida.

Charles Spurgeon predicó una vez: “Mis queridos amigos, nunca verán el árbol de la vida correctamente a menos que primero miren a la cruz… Así pues, Jesucristo colgado de la cruz es el árbol de la vida en su invierno”.

En la hora más oscura que este mundo haya conocido, Jesús murió en una cruz, o “en un madero”, como lo llama Gálatas 3:13 en la mayoría de las traducciones de la Biblia en español. Pero así como sabemos que los árboles en invierno solo parecen estar muertos, también se produjo una transformación redentora cuando Jesús colgó de la cruz.

Tu vida puede estar oscura y confusa hoy. Pero no te equivoques, hay una obra poderosa en marcha. Y Jesús quiere que lo escuchemos decir: «Eva se volvió hacia el árbol equivocado y recibió la muerte. Yo me colgué de un árbol para devolverte la vida. Soy el cumplimiento de todos tus anhelos. Yo soy tu Árbol de la Vida. Mírame».

Hagamos una elección diferente a la que hizo Eva. Alejémonos del deseo profundo de conocer todas las razones y de controlar todos los resultados. Ese conocimiento sería una carga, y tratar de controlarlo todo no hará más que enredarte con ansiedad y miedo.

Por eso Dios no quería que Adán y Eva comieran del árbol del conocimiento del bien y del mal. El conocimiento que les daría era una carga que Dios nunca quiso que llevaran. Y tal vez por eso no tenemos todas las respuestas a nuestras preguntas de "por qué". Dios no está tratando de ser distante, misterioso o difícil de entender. Está siendo misericordioso.

No es necesario que conozcamos el plan para confiar en que sí existe un plan. No tenemos que sentirnos bien para confiar en que vendrá el bien. No tenemos que ver pruebas de cambio para confiar en que no siempre será tan difícil como ahora.

Solo tenemos que cerrar nuestros ojos físicos y dirigir nuestros pensamientos hacia Jesús; fijar nuestros pensamientos en Él; decir Su Nombre una y otra y otra vez; y saber que podemos confiar en el corazón de nuestro Padre y en Sus planes.

Dios Padre, sigues mostrándome que no necesito respuestas. Necesito a Jesús. Ayúdame a detener la locura de mis propias suposiciones sobre cómo deben salir las cosas. Mi alma fue hecha para la confianza. Y eso es exactamente lo que me has dado. La divina confianza en Tu Hijo. En el Nombre de Jesús, Amén.

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PROFUNDICEMOS

Gálatas 3:13, Pero Cristo nos ha rescatado de la maldición dictada en la ley. Cuando fue colgado en la cruz, cargó sobre sí la maldición de nuestras fechorías. Pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero». (NTV)

¿Cuáles son algunas formas prácticas en las que fijas los ojos en Jesús en tu propia vida? ¿Cuándo te resulta más difícil concentrarte en Él? Comparte tus pensamientos en los comentarios.

© 2021 por Lysa TerKeurst. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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