Devocionales

El secreto de la oración poderosa

15 de septiembre de 2021
Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos cesado de orar por ustedes, pidiendo que sean llenos del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual,… Colosenses 1:9 (NBLA)

Cuando era una nueva creyente y escuchaba a otros cristianos hablar sobre el “poder de la oración”, me preguntaba en silencio a qué se referían.

La oración me parecía un ejercicio bastante aburrido. Amaba a Dios y quería aprender más acerca de Él a través de Su Palabra, pero me costaba mucho ponerme en oración. Se sentía raro y extraño, y me pregunté si eso significaba que había algo defectuoso en mi fe.

¿También te has sentido así alguna vez? ¿Alguna vez has sentido que tus oraciones simplemente no son "lo suficientemente poderosas"? ¿O como si tal vez faltara algo en tu vida de oración?

Ese fue mi caso durante mucho tiempo. Y, sin embargo, cuanto más leía las cartas de Pablo en el Nuevo Testamento, más notaba su pasión por la oración. ¡Nunca dejó de orar! ¿Cómo pudo hacer eso?

Cuando comparé mis oraciones superficiales con las oraciones apasionadas de Pablo, me sentí aún peor por mi falta de entusiasmo por la oración. Claramente, Pablo no oraba como si fuera un ritual obligatorio. Oraba con fervor y yo quería el mismo tipo de fervor que tenía Pablo.

Entonces, algo en las palabras de Pablo a los colosenses me llamó la atención. En sus comentarios de apertura, Pablo dice: Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos cesado de orar por ustedes... (Colosenses 1:9).

La parte de no dejar de orar siempre me había llamado la atención antes, y me dejaba un tanto derrotada, pero ¿qué quiso decir Pablo con “desde el día que lo supimos”?

Una pequeña investigación me mostró que un pastor llamado Epafras de Colosas visitó a Pablo en Roma mientras estaba bajo arresto domiciliario. Epafras buscó la sabiduría de Pablo para algunos de los desafíos que la iglesia estaba experimentando en Colosas.

Y aquí está la cuestión: Pablo no había conocido a los creyentes en Colosas. Solo había oído hablar de ellos a través de Epafras. (Colosenses 1:7) Pero Pablo amó a esta nueva congregación desde el momento en que escuchó por primera vez acerca de ellos y se comprometió a orar por ellos. Pablo estaba orando literalmente por personas que nunca había conocido, y estaba orando para que fueran llenos del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual (Colosenses 1:9).

¿Se podría encontrar el secreto de una vida de oración poderosa en una pasión genuina por que las personas conozcan a Cristo y lo conozcan más plenamente? Un estudio más detenido de las oraciones de Pablo parecería indicarlo. (Romanos 1:8-10; Efesios 1:15-16; Filipenses 1:3-5)

Comencé a orar para que ciertas personas en mi vida conocieran a Cristo. Y cuanto más oraba, más quería orar, lo cual parecía locura. Pero mientras oraba, mi corazón crecía por la gente. Ya no eran sólo nombres en una lista de oración, sino que eran personas en las que había comenzado a invertir.

Una vida de oración poderosa proviene de un corazón que desborda amor por las personas y un deseo profundo de que conozcan a Cristo.

Amiga, tal vez has tenido pasión por la oración durante mucho tiempo, pero tal vez, como yo, también has luchado ocasionalmente con la oración. Si esa eres tú, quiero animarte con la misma verdad que me animó a mí.

Una pasión por las personas conduce a una pasión por la oración.

Y Dios es siempre fiel para hacer crecer en nosotras una pasión más profunda por cada alma humana que ha sido hecha a Su imagen. El secreto de la oración poderosa nunca comienza con nosotras. Siempre comienza con Él y es sostenido por Él. Cuando lo buscamos, Él es fiel para acercarse y llenarnos con más de Él. A Dios sea toda la gloria.

Señor, te pido que hagas crecer en mí una pasión por las personas, especialmente por aquellas que aún no te conocen. Crea en mí un corazón que anhele que los demás conozcan la misma gracia y misericordia que Tú me has mostrado. Que pueda ser un testimonio vivo y resplandeciente de la bondad de quién eres. En el Nombre de Jesús, Amén.

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PROFUNDICEMOS

Colosenses 1:3-4, Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, orando siempre por ustedes, pues hemos oído de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen por todos los santos, (NBLA)

En una escala del 1 al 10, siendo 10 el valor más alto, ¿qué tan difícil es la oración en tu caminar con Dios?

 

Pídele a Dios que te ayude a ver realmente a cada persona que encuentras hoy y comprométete a orar por ellos. En los comentarios, escribe una oración para alguien que conoces o alguien que no conoces, que está luchando en este momento.

© 2021 por Denise J. Hughes. Todos los derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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