Mi pueblo habitará en un lugar de paz, en moradas seguras, en serenos lugares de reposo. Isaías 32:18 (NVI)
Soy mamá de dos niños que se llevan apenas un año y medio de diferencia. Todavía recuerdo aquellos días en los que ambos usaban pañales y hacían berrinches… muchas veces al mismo tiempo. Nunca imaginé que dos seres tan pequeños pudieran ser tan ruidosos.
Esos primeros años fueron tan agobiantes. Mientras apenas salía de la niebla del posparto, rodeada de piecitos y ruido constante, me obsesioné con la paz… porque se sentía inalcanzable.
Un domingo escuché a un pastor predicar sobre Isaías 32:18: “Mi pueblo habitará en un lugar de paz, en moradas seguras, en serenos lugares de reposo”. Eso sonaba como el cielo para mí… ¿paz, tranquilidad, descanso? ¡Sí, por favor!
Le pedí a mi esposo que hiciera un letrero con ese versículo y lo colgué en la puerta de entrada. Pensé, ahora sí… la paz llenará este lugar. Nuestro hogar se convertirá en un oasis en un mundo incierto.
Eso no sucedió. Al contrario, en nuestra casa se sentía todo menos la tranquilidad.
El mundo exterior tampoco parecía pacífico. División política, desastres naturales, indignación en las redes sociales … Si todo a mi alrededor era un caos, ¿dónde encontraría la paz? ¿Y cómo podía confiar en un Dios que aparentemente había incumplido en Su promesa de paz?
Apuesto a que has orado para que tus circunstancias cambien, para que finalmente puedas tener un poco de paz. Sé que lo he hecho yo. Pero luego pienso en Jesús. ¿Cómo encontró paz en el huerto de Getsemaní? ¿De camino a la cruz? ¿Mientras llevaba el peso del pecado mismo?
Tal vez la paz no se encuentra en nuestras circunstancias.
A través de la cruz, Jesús hizo la paz entre Dios y nosotros, lo que también hace posible la paz con los demás. Pero la paz no es solo algo que recibimos de Él; la búsqueda de la paz es también una decisión diaria, intencional. Como seguidores de Cristo, el Espíritu nos capacita para modelar nuestra vida a la imagen de Jesús, quien siempre eligió la paz, incluso en medio del sufrimiento.
Un día, abrumada y derrotada, llamé a mi abuelita para escuchar su voz reconfortante. Ella dijo, «no hay una hoja que sople en el viento sin que Dios lo permita».
Mi abuela vive en paz porque sabe que Dios es bueno y que sostiene el mundo entero en Sus manos. Sé que una paz como esta proviene de años sentada a los pies del Señor, inclinando la cabeza en oración y caminando con su iglesia y su familia a través de muchas dificultades.
El mito que creemos es que la paz proviene de nuestras circunstancias. La verdad es que la paz es Jesús mismo. Podemos buscar la paz por todos lados y en los lugares equivocados, pero solo puede encontrarse verdaderamente en Él.
Cuando centramos nuestra vida en Jesús, podemos estar en paz, sin importar la tormenta que ruja a nuestro alrededor.
Padre, ayúdanos a recordar que Jesús es nuestra paz en medio de la tormenta. Fortalécenos con tu Espíritu para buscar la paz en nuestra vida cotidiana. En el Nombre de Jesús, Amén.
Si deseas más contenido de Kristel, consigue su nuevo estudio bíblico Liberados en la cruz.
¿Buscas más aliento? Proverbios 31 Ministerios tiene recursos bíblicos gratuitos en español que traerán esperanza y te ayudarán a navegar el día a día.
Marcos 4:37-40, Pronto se desató una tormenta feroz y olas violentas entraban en la barca, la cual empezó a llenarse de agua. Jesús estaba dormido en la parte posterior de la barca, con la cabeza recostada en una almohada. Los discípulos lo despertaron: «¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?», gritaron. Cuando Jesús se despertó, reprendió al viento y dijo a las olas: «¡Silencio! ¡Cálmense!». De repente, el viento se detuvo y hubo una gran calma. Luego él les preguntó: «¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?» (NTV).
En el pasado, ¿en qué circunstancias has puesto tu esperanza para encontrar paz? ¿Cómo puedes fortalecer tu fe para buscar la paz en Jesús en lugar de buscarla en lo que te rodea?
¡Nos gustaría conocer tu opinión! Comparte lo que piensas en los comentarios.
© 2026 por Kristel Acevedo. Todos los derechos reservados.
NUESTRAS CREENCIAS
Si la vida se siente increíblemente difícil, haz clic aquí para acceder a nuestros recursos de consejería y asesoramiento.
Al asociarte con nosotras en Proverbs 31 Ministries, estás cumpliendo la gran comisión de amar a Dios, amar a la gente y alcanzar al mundo con la esperanza de Jesús. Tu generosidad realmente marca toda la diferencia.
Todas las donaciones son deducibles de impuestos en EEUU, y el 100% es invertido en el ministerio.
Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.
Únete a la conversación