Devocionales

Problemas demasiado grandes para orar por ellos

21 de enero de 2022
... porque sé que, gracias a las oraciones de ustedes y a la ayuda que me da el Espíritu de Jesucristo, todo esto resultará en mi liberación. Filipenses 1:19 (NVI)

Sentada a la mesa con una amiga de la familia, escuché cómo las lágrimas se agolpaban en su garganta. Me dijo que su hijo se había alejado de su esposa e hijos debido a su alcoholismo.

Con impotencia, me preguntó: «¿Qué debemos hacer?». El peso de su desesperación se apoderó de mí: yo había estado en el lugar de su hijo sólo siete años antes, atrapada en mi propia batalla perdida contra el alcoholismo. Hice lo que pude para escuchar, afirmar sus sentimientos y ofrecerle consuelo.

Luego le sugerí suavemente que oraramos.

No pudo ocultar su decepción ante eso, con preguntas desesperadas marcadas en su rostro: ¿Qué tal un plan de acción? ¿Un número al que llamar? ¿Un libro para leer? La oración parecía demasiado simple para una circunstancia que se sentía incontrolable, tan incómodamente no cristiana.

Cuando la iglesia no habla abiertamente de los tipos de dificultades que enfrentamos, especialmente de pecados “tabú”, como la adicción, el alcoholismo o el abuso, es fácil olvidar que podemos hablar abiertamente con Dios sobre ellos. Es aún más fácil olvidar el poder de rendirnos ante la oración.

Lo sé, porque así sucede conmigo.

En nuestro versículo clave de hoy, encontramos un descubrimiento sorprendente sobre la oración: “…porque sé que, gracias a las oraciones de ustedes y a la ayuda que me da el Espíritu de Jesucristo, todo esto resultará en mi liberación.” (Filipenses 1:19)

El apóstol Pablo soportó palizas, arrestos y encarcelamientos por predicar el Evangelio, circunstancias exteriormente vergonzosas, sin ninguna duda. A pesar de su encarcelamiento, Pablo se alegró de sus circunstancias, confiando en que el Señor tenía el control y que los filipenses oraban por él. ¿Cómo?

Sabía que el liberarse de su situación estaba relacionado con sus oraciones. No la oración de los filipenses por sí misma, sino el Espíritu de Jesucristo que vino a Pablo a través de sus oraciones. Las necesidades de Pablo fueron satisfechas por el Espíritu, y esto fue a causa de las oraciones de sus amigos.

En mis años de lucha contra mi alcoholismo, probé todas las estrategias del libro. Pero no logré estar sobria hasta que abandoné mis intentos de control y me entregué a Dios. Al rendirme, me hice dependiente de Él. A través de mis propias oraciones y de las oraciones de otros, experimenté una renovación en mi mente — una transformación.

Cuando pasamos por dificultades o alguien a quien amamos está sufriendo, es natural querer hacer algo. De la misma manera que, seguramente, se sintió la iglesia de Filipos mientras Pablo estaba encarcelado, podemos sentirnos impotentes para liberar a otros de sus luchas.

Pero en lugar de buscar frenéticamente nuevas soluciones, podemos involucrar al Espíritu Santo en nuestro interior e interceder en oración por los demás. Podemos compartir nuestros miedos, exponer nuestra impotencia y pedir la protección y la paz de Dios para nuestros seres queridos. Su luz puede bañarlos en claridad, consuelo y valor, liberándolos de la oscuridad, y recordándonos, a través de Su Presencia, que Él puede hacerlo todo.

Querido Jesús, perdóname por olvidar que Tú siempre tienes el control. Ayúdame a liberar mis miedos a lo desconocido para fortalecer mi confianza en tu resultado. Sigue recordándome que confiar en tu poder me libera de la presión. Quiero siempre orar por los demás en vez de buscar que se hagan mis propios planes para ellos. En el Nombre de Jesús, Amén.

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Proverbios 3:5, Confía en el SEÑOR de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. (NVI)

Proverbios 3:5 es un pasaje conocido que ofrece esperanza y aliento cuando nos sentimos inseguras. ¿Y si aplicáramos esa misma sabiduría a nuestras preocupaciones por los demás? Dios sabe más que nosotras sobre sus pruebas y tribulaciones. Cuando nos inclinamos hacia Él, renunciando a nuestra necesidad de control, nos involucramos en Su poder para conquistarlo todo.

¿A quién sientes la necesidad de proteger o dirigir? Pídele a Dios que te revele dónde tus buenas intenciones podrían estar obstaculizando Su guía. ¿Dónde puedes presionar “pausa” y en cambio, orar esta semana?

¡Nos encantaría saber de ti! Comparte tus ideas en los comentarios.

© 2022 por Alyssa Adkins. Todos los derechos reservados.


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