Devocionales

Su amor inexplicable

21 de marzo de 2022
¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo conoció a Él. 1 Juan 3:1 (NVI)

«¿Por qué, mamá?»

Las preguntas de “por qué” de mi hijo pequeño me detienen en cualquier momento, ya sea que esté doblando la ropa o abrochándole el cinturón de seguridad del auto. ¿Por qué las nubes son blancas? ¿Por qué se ha muerto nuestro pececito? ¿Por qué tengo que ir a la cama?

Mis respuestas a menudo parecen evidentes, hasta que él continúa debatiendo («¿Por qué?»), y acabamos con la respuesta definitiva a la pregunta vital de todo niño de tres años: «porque Dios nos ama».

Hasta que llegó el día en que esa respuesta dejó de ser suficiente.

«¿Por qué nos ama Dios?»

Mi mente corría luego de escuchar su sencilla pregunta.

¿Cómo responderías tú a esa pregunta?

Quizá conozcamos la canción de la escuela dominical: “Sí, Cristo me ama, la Biblia dice así…”. Pero eso no responde a la pregunta: ¿por qué nos ama Dios?

Reflexiona por un momento sobre este misterio: el Creador de nuestro universo, quien hace girar las constelaciones y ensancha las nubes variadas, que pinta pavos reales y puestas de sol y arco iris, que conoce el final desde el principio y creó el mundo con Su orden verbal. Ese mismo Dios nos ve, nos conoce y nos ama.

Él te ve. Te conoce. Te ama.

La Biblia nos dice que, antes de que respiráramos por primera vez, Dios conocía todos los amaneceres que veríamos, todas las canas que intentaríamos ocultar y todos los errores que cometeríamos. (Salmo 139:15-16) Él nos conoce íntimamente, y aún así nos invita a ser Sus hijas amadas.

Dios mismo se encarnó; viviendo, muriendo y resucitando, para demostrar el alcance de Su gran amor por nosotras.

¿Quién puede comprender semejante amor? El rey David dijo que era demasiado maravilloso para su entendimiento (Salmo 139:6). Pablo, el terrorista convertido en predicador, oró para que comprendiéramos la inconmensurabilidad del amor de Cristo, (Efesios 3:17-19) y Juan, el autodenominado discípulo a quien Jesús amaba, utilizó la palabra “amor” 57 veces en su primera epístola breve. Nuestro versículo clave proviene de la carta de Juan:

¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo conoció a él (1 Juan 3:1).

Sin embargo, a pesar de todo lo que aprendemos sobre el amor de Dios en las páginas de las Escrituras, no hay una respuesta sencilla a la pregunta de mi hijo pequeño: ¿Por qué?

Así que trato de elaborar una respuesta para él:

«Dios nos ama... porque nos ha creado».
«¿Por qué?».
«Para amarlo».
«¿Por qué?».
«Porque Él nos ama».
«¿Por qué?».
Y así volvemos al punto de partida.

Pero tal vez algunas preguntas no requieran una respuesta rápida, sino más bien un asombro silencioso.

Tal vez Dios nos ama simplemente porque le agrada, porque se deleita en colmarnos de Su amor. Quizá no se trata de descifrar un enigma intelectual. Tal vez el objetivo es responder con un corazón abierto que recibe y corresponde el amor.

Una mano pequeña me tira de la manga, con los ojos muy abiertos esperando una respuesta.

«¿Por qué?»

Así que lo rodeo con mis brazos y oprimo mi nariz en el pliegue de su cuello, respirando la fragancia de este pequeño ser humano, preguntándome: si esto es lo que siento por mi hijo, ¿cuánto más nos ama Dios?

Pero en voz alta sólo digo: «no sé por qué, hijito. Pero sé que Dios te ama, y yo también te amo».

Padre celestial, ¡cuán grande es Tu amor por nosotras! No puedo comprenderlo, y confieso que a menudo doy por sentado Tu amor. ¿Podrías hacer crecer en mí la capacidad de captar más de Tu amor por mí en Cristo Jesús? Confío en que continúes Tu buena obra en mí. Y Dios, ¡yo también Te amo! En el Nombre de Jesús, Amén.

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Efesios 3:17b-19, Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios. (NVI)

¿Cómo responderías a alguien nuevo en la fe cristiana, si te preguntara por qué nos ama Dios?

¿Cuál es una forma en que puedes involucrar tanto tu intelecto como tus emociones al responder al amor de Dios hoy?

Nos encantaría saber tu opinión. Comparte tus ideas en los comentarios.

© 2022 por Asheritah Ciuciu. Todos los derechos reservados.


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