Devocionales

Aferrada a las promesas de Dios

17 de agosto de 2022
El SEÑOR es mi pastor, Nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar... Aunque pase por el valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo... Salmos 23:1-2a,4a (NBLA)

Nota del editor: En Irán, cualquiera que siga a Jesús debe hacerlo en secreto. Las iglesias en casa siempre corren el peligro de ser allanadas, y los cristianos que dirigen y participan en una iglesia en casa viven en riesgo de ser arrestados y encarcelados. El país dificulta que los cristianos trabajen, vayan a la escuela o tengan una vida normal. Zahra y su familia se vieron obligados a huir de Irán después de que ella y su esposo fueran encarcelados por su fe.

Crecí en una familia musulmana. Así que cuando mi esposo, Ali, se convirtió en cristiano, tenía dudas.

Pero comencé a ver un cambio en él.

A lo largo de nuestro matrimonio, Ali había sido un drogadicto. Pasó el tiempo y ya no se drogaba. Era amable conmigo y con nuestros hijos. Fue entonces cuando supe que Jesús es real. Desde entonces, hemos vivido con Cristo en el centro de nuestras vidas.

Pero te diré que esa decisión tiene un precio alto. Convertirse en cristiano en Irán se considera una traición a tus padres, a tu país y a tu religión. Mi familia dejó de hablarme. Nuestros amigos se negaban a estar cerca de nosotros. Yo sabía el camino que había elegido. Y también sabía que era cuestión de tiempo antes que la Guardía Revolucionaria Islámica estuviera en nuestra puerta.

El día en que mi esposo y yo fuimos arrestados, me llevaron a una pequeña habitación sin luces ni ventanas. No había nada en la habitación: mi mano se convirtió en mi almohada.

Todas las mañanas, a las 2 o 3 de la madrugada, me llevaban arriba para interrogarme. Querían que les dijera los nombres de los cristianos de nuestro ministerio. Cuando me negaba a responder a sus preguntas, me mantenían en confinamiento durante una semana. Fue aterrador. Cuando estás dentro de un lugar así, sabes que ya no tienes el control. Pueden hacerte lo que quieran.

Lo único que nos fortaleció fue la oración, ninguna otra cosa. Sólo Dios puede ir a esos lugares oscuros y calabozos y ser fortaleza para Sus hijos. Porque sin el poder de Dios, nadie puede tolerar tal oscuridad.

Cuando finalmente nos liberaron, permanecimos en Irán durante dos años. Nos acosaban todos los días. Cada vez que Ali conseguía un trabajo, le decían a su empleador que lo despidiera. Nuestros hijos no podían asistir a la escuela. Todos los días, cuando Ali salía, me preocupaba que no regresaría.

Teníamos dos opciones: quedarnos y sufrir o abandonar nuestro país. Dejamos todo atrás: nuestra familia, nuestra casa, todo lo que teníamos.

Mirando hacia atrás, puedo ver cómo Dios estaba con nosotros a través de todo. El día que salimos de Irán hacia Turquía, verificaron nuestros pasaportes en el tren, pero el hombre no selló el mío. Me di cuenta de que estábamos atrapados de nuevo. Si me arrestaban significaría cinco años más de prisión. Pero Dios estaba con nosotros. En ese momento, algunos pasajeros empezaron a discutir y el hombre tuvo que marcharse. Otro empleado del tren vino y selló mi pasaporte.

A través de todos nuestros sufrimientos, Cristo nunca nos abandona. Su promesa es verdadera. Fue verdad para las personas con las que Jesús habló cuando estuvo en la tierra, y es verdad para nosotras hoy. Incluso cuando nadie está a tu lado, debes saber que Dios sí lo está. Él nunca te abandonará. Por eso el Salmo 23 significa tanto para mí.

El SEÑOR es mi pastor, Nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar… Aunque pase por el valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo… (Salmos 23:1-2a, 4a).

Y como Su promesa es verdad, puedo perdonar a mis perseguidores con Su fuerza. Puedo decir sinceramente que los amo con todo mi corazón. Como dijo Jesús de los que lo pusieron en la cruz, “no saben lo que hacen” (Lucas 23:34a, NBLA). Quiero decirles incluso a mis perseguidores que Cristo Jesús es la Verdad y que ellos también pueden tenerlo. Como familia, siempre oramos por ellos.

Para nosotros, Jesús es la vida misma. En la cárcel, mi interrogador me preguntó si valía la pena todo nuestro sufrimiento. Dijo: «imagina que no soy tu interrogador y que no eres una convicta. Sabiendo que todo esto te pasaría, ¿volverías a elegir a Jesús?»

Sin vacilación, le dije: «sí, absolutamente».

Señor, gracias por prometerme que nunca me abandonarás. ¿Me ayudarías a recordar Tus palabras y a aferrarme a ellas cuando esté estresada, asustada y confundida? Por favor, rodea a Zahra y a su familia con Tu paz para que toleren los días duros. Abre nuevos caminos en Turquía para ellos. Permanece con los miembros de mi familia global de la iglesia que arriesgan sus vidas para seguirte sin importar lo que pase. En el Nombre de Jesús, Amén.

Como devocional patrocinado, las dos secciones siguientes pueden contener enlaces de contenido solo en inglés.

Recomendamos

Los cristianos perseguidos, como Zahra, piden que oren con ellos para permanecer firmes en su sufrimiento. ¿Te comprometes a orar con ellos a través de Open Doors USA? Descarga la aplicación para teléfonos inteligentes Pray for the Persecuted para recibir notificaciones en tiempo real y peticiones de oración directamente de los creyentes perseguidos.

También puedes descargar la guía de oración de 52 semanas de Open Doors y orar con creyentes como Zahra en los 50 países más peligrosos para los cristianos.

Conéctate

Zahra y Ali tienen dos hijos: Samuel y Daniel. Hoy viven en Turquía, donde son extranjeros en una tierra desconocida. No tienen parientes y no hablan el idioma. No pueden trabajar legalmente y necesitan permiso de la policía para viajar más de unos pocos kilómetros.

Debido a que Zahra corre el riesgo de sufrir más persecución, no puede proporcionar su apellido para esta publicación. Open Doors USA está publicando este devocional en nombre de Zahra para ayudar a protegerla de más persecusión. Obtén más información sobre Zahra y otros cristianos perseguidos en OpenDoorsUSA.org

Profundicemos

Deuteronomio 31:6, Sean fuertes y valientes No teman ni se asusten ante esas naciones, pues el SEÑOR su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará». (NVI)

¿Estás luchando o te sientes sola en este momento? ¿A qué pruebas te enfrentas?

¿Qué puedes hacer para aferrarte a las promesas de Cristo de que nunca te dejará ni te abandonará? Únete hoy a nosotras en los comentarios.

© 2022 por Zahra de Irán. Todos los derechos reservados.

Proverbs 31 Ministries agradece a Open Doors USA por patrocinar el devocional de hoy.

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