Devocionales

No más perfeccionismo paralizado

Karen Ehman 15 de abril de 2024
Pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad». Por lo tanto, gustosamente presumiré más bien de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. 2 Corintios 12:9 (NVI)

En mi garaje tengo un librero retro que había comprado en una tienda de caridad. Cuando lo vi, de inmediato supe que si lo lijaba un poco y le aplicaba algo de pintura de tiza azul pálido, tendría la pieza perfecta para un rincón acogedor de lectura.

Sin embargo, después de casi nueve meses, el librero sigue intacto.

Yo no soy una mujer habilidosa en proyectos de bricolaje y simplemente aún no sé por dónde empezar. Mi mente perfeccionista razona que si no puedo hacerlo bien, entonces no debería hacerlo en absoluto.

El perfeccionismo nos susurra erróneamente que si no logramos una ejecución impecable entonces somos un fracaso. Así es como nos convertimos en perfeccionistas paralizadas, incapaces de siquiera comenzar un proyecto.

El apóstol Pablo nos da una nueva perspectiva al respecto. En 2 Corintios 12:7-8, él menciona una “espina… clavada en el cuerpo” enviada por Satanás para atormentarlo (NVI). Algunos estudiosos de la Biblia creen que esto podría referirse a algún tipo de discapacidad visual; Pablo algunas veces mencionó en sus cartas que estaba firmando su propio nombre en letras grandes, implicando que él tenía un escriba. Otros piensan que la espina pudo haber sido una lucha contra el pecado.

Cualquiera que sea el caso, Pablo le rogó tres veces a Dios para que se lo quitara. ¿La respuesta de Dios a esta petición de alivio?

«Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad» (2 Corintios 12:9).

En respuesta, Pablo dijo: “Por lo tanto, gustosamente presumiré más bien de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9). La palabra griega para “gustosamente” es hédista, y significa “maravillosamente, con el mayor agrado, dulcemente, y sin arrepentimiento o reserva”. Esta es la actitud cambiante de perspectiva que tenía Pablo.

Por supuesto que el tener tendencias perfeccionistas que paralizan nuestra productividad no es tan grave como una espina física clavada en la carne. Sin embargo, nosotras podemos adoptar la perspectiva de Pablo. Podemos confiar en que el Señor nos va a encontrar en nuestras debilidades.

Estas son tres declaraciones cambiantes de perspectiva que podemos recordar cuando estemos luchando contra el perfeccionismo:

  1. Algo es mejor que nada. Puedo por lo menos empezar, sabiendo que no será perfecto pero será un comienzo.
  2. El perfeccionismo no es mi amigo; en realidad, puede ser mi enemigo. Cuando llegan los pensamientos críticos, haciendo que me sienta paralizada, puedo luchar contra ellos y trabajar contínua y animadamente, sabiendo que necesito ser paciente.
  3. El perfeccionismo puede robarme la alegría si lo permito. No obstante, como Pablo, puedo regocijarme en esta debilidad y maravillarme en lo que Dios me está enseñando, recordando que en mi debilidad Él es fuerte.

Si el poder de Dios se perfecciona en la debilidad, no deberíamos huir de nuestras imperfecciones. En su lugar, podemos admitirlas ante Dios y pedirle Su ayuda cuando nos sentimos improductivas, ineficientes o incapaces de avanzar. De hecho, podemos decidir de forma desafiante deleitarnos en nuestras imperfecciones. ¡Ahora sí, ése es el plan perfecto!

Padre, ayúdame a no quedar más paralizada por el perfeccionismo. En su lugar, quiero aprender a apoyarme en la fuerza perfecta que sólo Tú puedes ofrecer. En el Nombre de Jesús, Amén.

RECOMENDAMOS

El perfeccionismo nos puede hacer vacilar o procrastinar, y también causa problemas en nuestras relaciones. Anhelamos hacernos la amiga perfecta, la madre perfecta, la esposa perfecta … pero el esfuerzo de complacer a toda la gente nos encierra en una prisión, atrapándonos en hábitos poco saludables que nos distraen del propósito que Dios nos ha dado. En su libro Cuando hacer felices a los demás te hace sentir miserable, Karen Ehman explora por qué caemos en comportamientos de complacencia con la gente, y ofrece consejos sobre cómo salir a la libertad.

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PROFUNDICEMOS

Mateo 11:29, Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas. (NVI)

Piensa en una situación en la cual típicamente te sientes paralizada por el perfeccionismo. ¿De qué manera puede la directiva en Mateo 11:29 ayudarte a preocuparte menos y a encontrar más descanso para tu alma?

Escribe una oración sincera al Padre pidiéndole que te ayude a no descarrilarte por el perfeccionismo, sino a hacer tu mejor trabajo con alegría. Publica tu oración donde la puedas ver con frecuencia.

Nos encantaría saber lo que piensas sobre este tema. Participa aquí en los comentarios.

© 2024 por Karen Ehman. Todos los derechos reservados.


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