Devocionales

Un florecer inesperado

Sarah Freymuth

29 de Enero de 2026

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Todo tiene su momento oportuno; hay tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: tiempo para nacer y tiempo para morir; tiempo para plantar y tiempo para cosechar; tiempo para matar y tiempo para sanar; tiempo para destruir y tiempo para construir… Eclesiastés 3:1-3 (NVI)

Junto al fregadero de la cocina tenemos una pequeña orquídea, bien acomodada en su maceta. Mi esposo no deja de señalar lo lento que ha progresado durante estas semanas de invierno. Lo que empezó como cinco capullos verdes bien cerrados se ha transformado lentamente, abriéndose en un conjunto bello de flores blancas con delicados centros rosados.

He sido testigo de este crecimiento mientras luchaba contra una ansiedad paralizante, luchando contra mi mente mientras me aferraba a la Verdad de la Palabra de Dios. Estos pétalos que florecen en el invierno crudo me recuerdan que, al igual que estos pequeños brotes, yo también estoy llegando a algo bueno.

En lo que respecta a la sanidad, a menudo es un proceso lento, incluso imperceptible. Sin embargo, podemos observar, esperar y darnos cuenta de los cambios pequeños.

En mi proceso de sanidad, he notado algunas cosas:

1. La sanidad toma tiempo.

Eclesiastés 3:1-3 dice: “Todo tiene su momento oportuno; hay tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: tiempo para nacer y tiempo para morir; tiempo para plantar y tiempo para cosechar; tiempo para matar y tiempo para sanar; tiempo para destruir y tiempo para construir…”.

Al igual que la orquídea que florece, Dios suele realizar Su obra de forma gradual, día a día. Muchas veces, ni siquiera notamos los cambios hasta que observamos que algo es diferente: tenemos un poco más de energía, nuestros pensamientos parecen más claros o podemos realizar más trabajo productivo sin sentirnos abrumadas.

2. La sanidad no es lineal.

Salmo 147:3 nos dice que Dios: “sana a los de corazón quebrantado y venda sus heridas” (NVI). Él traerá sanidad de una forma u otra, pero no siempre será una trayectoria de progreso constante. El declive y el ascenso, la duda y la fe, la preocupación y la sabiduría… la dualidad se entrelaza en la espera, en la vida misma. El progreso que has logrado no se borra el día que te sientas desanimada.

3. La sanidad ocurre de maneras que quizás no esperamos.

Isaías 55:8-9 nos dice que nuestros caminos y los caminos de Dios no son los mismos. Mira hasta dónde te ha traído Dios, observa Su presencia y Su mano en tu vida, y apóyate en Él. La sanidad está ocurriendo, aunque la forma en que se manifieste pueda sorprenderte.

Sea cual sea tu camino, esta es la esencia: la sanidad nos señala al Sanador. En última instancia, aquí es donde nuestros corazones encuentran consuelo si lo buscamos en el sufrimiento y nos esforzamos por llegar a su raíz. Dios es nuestro ancla, nuestra luz, el recordatorio de qué o quién importa realmente.

No importa cómo se manifieste la sanidad, Dios está presente en medio de todo ello.

Padre, estoy cansada de este proceso de sanidad. A veces siento que no estoy progresando. Recuérdame que Tú eres el Sanador que trae crecimiento y recuperación de maneras inesperadas, y que este es un proceso, no un evento aislado. Confío en Ti para mi sanidad. En el Nombre de Jesús, Amén.

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Si en algún momento te has sentido desconectada, perdida, lastimada o confundida y te has preguntado dónde está Dios… entonces has experimentado lo que Kristel Acevedo denomina una temporada de desierto. Y ella te entiende porque ella también la ha experimentado. Pero Kristel quiere que sepamos que Dios está con nosotras en esas temporadas. Usando los ejemplos de figuras bíblicas que han experimentado el desierto, Un camino en el desierto es un estudio de seis semanas para recordarte que aunque estas temporadas pueden ser duras y solitarias, muchas veces también son periodos de preparación y crecimiento.

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PROFUNDICEMOS

Jeremías 17:14, Sáname, SEÑOR, y seré sanado; sálvame y seré salvo, porque tú eres mi alabanza. (NVI)

¿Cómo puedes empezar a ver más la presencia de Dios en el proceso de sanidad? Tómate un momento para recordar cómo Dios te acompañó en situaciones anteriores. ¿Cómo te anima esto a seguir creyendo que Él está obrando en tu situación actual? Comparte con nosotras en los comentarios.

© 2026 por Sarah Freymuth. Todos los derechos reservados.


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