Designó a doce, a quienes nombró apóstoles, para que lo acompañaran y para enviarlos a predicar y ejercer autoridad para expulsar demonios. Marcos 3:14-15 (NVI)
Debía estar feliz. Lo sabía. Podía haber listado muchas cosas por las cuales estaba agradecida.
Entonces, ¿qué era esta corriente subterránea de desilusión que fluía y bajaba justo debajo de la superficie? En mis momentos más honestos, me quedaba inmóvil y me ponía triste.
Estaba haciendo muchas cosas, entregándome por completo para Dios, pero realmente no dedicaba tiempo a ser llenada por Dios.
Quizá te identificas con esto.
Corremos a un ritmo vertiginoso para intentar lograr aquello que Dios quiere que recibamos al reducir nuestra velocidad.
Él realmente tiene todo resuelto. Los huecos han sido llenados. Las necesidades han sido cubiertas. Las preguntas, respondidas. Los problemas, resueltos. ¿Y las partes que Él ha designado para nosotras? Han sido perfectamente organizadas en tareas dedicadas para nosotras cada día. Ni más. Ni menos.
Lo que Dios nos pide es que recibamos personalmente de Él antes de que salgamos a trabajar para Él. Al hacerlo, nos alimentamos de Su poder y nos animamos con Su presencia. Este es el intercambio sagrado y diario donde el deber ministerial se convierte en puro gozo.
Cómo se le ha de romper el corazón de Dios cuando trabajamos como si no creyéramos que Él es capaz. Decimos que confiamos en Él pero luego actuamos como si todo dependiera de nosotras. Nos entregamos por completo a las tareas, y solo nos quedan breves momentos para apenas reconocer Su presencia.
Es como una niña pequeña corriendo con un vaso en la mano, derramando todo su contenido. Ella cree que lo que la llenará está justo más adelante. Así que insiste con mayor determinación, aferrándose a un vaso vacío.
Ella continúa corriendo hacia una agenda que Dios nunca estableció, una que nunca la satisfará.
Ella extiende su vaso mientras corre junto a Él, pero sólo recoge unas cuantas gotas de Su provisión porque no se detiene el tiempo suficiente para que se llene su vaso.
El vacío no puede ser mitigado con simples gotas. La verdad trágica es que lo que la llenará… lo que nos llenará… no es el siguiente logro por delante. Ese objeto brillante es en verdad una aspiradora que nos succiona hasta secarnos y que nunca nos llenará.
Yo sé de esto porque he estado ahí. No hay otro tipo de vacío como este vacío, donde tus manos están llenas, pero por dentro sabes que no eres nada más que esta coraza exhausta.
Necesitaba momentos de profunda conexión con Dios para salir de este vacío. Necesitaba reconectarme con Aquel que sabe cómo dar nueva vida a los lugares desolados y sin vida. Jesús no participa en la carrera desenfrenada de la vida. A Él le interesan los ritmos más pausados de la vida como permanecer, deleitarse y morar; todas palabras que las Escrituras usan para describir nuestra relación con Él.
De hecho, cuando Jesús designó a los discípulos, hubo dos partes en su llamado, como podemos ver en Marcos 3:14-15. “Designó a doce, a quienes nombró apóstoles, para que lo acompañaran y para enviarlos a predicar y ejercer autoridad para expulsar demonios” (énfasis añadido).
Aunque fueron asignados para ir a predicar y expulsar demonios, la primera parte de su llamado fue simplemente “para que lo acompañaran”.
La verdadera plenitud viene cuando nos acordamos de estar con Jesús antes de salir a servirlo. Él quiere que nuestros corazones estén alineados con Él antes de que nuestras manos se alisten para hacer Su tarea de hoy.
Jesús extiende lo que necesitamos cada día, y nos invita a recibirlo en oración, adoración y en Su Palabra. Lo puedo imaginar llenando nuestra copa con amor mientras susurra, esta no es una carrera para ver quién corre más rápido. Sólo quiero que perseveres en el camino que he marcado especialmente para ti. No pongas tus ojos en un premio mundano, sino en quedarte en amor Conmigo.
Esa es una agenda que siempre resulta completamente satisfactoria.
Querido Señor, elijo parar en medio de todo sólo para estar Contigo. Ayúdame a que nunca olvide el regalo que es pasar este tiempo sagrado en Tu presencia. En el Nombre de Jesús, Amén.
Pasar tiempo con Dios no tiene que ser complicado. Con la NVI Biblia para leer en un año, puedes formar un ritmo de leer las Escrituras que se adapte a tu vida real y te anima a encontrarte con Dios cada día. Esta Biblia está formada por lecturas diarias, donde cada una contiene una porción del Antiguo Testamento, del Nuevo Testamento, de Salmos y de Proverbios. Esta estructura permite que tu lectura sea fresca y emocionante cada día. Al mismo tiempo, te deja espacio para usarla como quieras, ya que está pensada para que la leas del modo que mejor se adapte a lo que necesitas.
¿Buscas más aliento? Proverbs 31 Ministries tiene recursos bíblicos gratuitos en español que traerán esperanza y te ayudarán a navegar el día a día.
Juan 15:5, Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto. Pero separados de mí nada pueden hacer. (RVA-2015)
Todos los días Dios nos invita a permanecer, deleitarnos y morar en Él. En un nivel práctico, ¿de qué forma podrías hacer esto ahora mismo? Nos encantaría escuchar de ti en los comentarios.
© 2026 por Lysa TerKeurst. Todos los derechos reservados.
NUESTRAS CREENCIAS
Si la vida se siente increíblemente difícil, haz clic aquí para acceder a nuestros recursos de consejería y asesoramiento.
Al asociarte con nosotras en Proverbs 31 Ministries, estás cumpliendo la gran comisión de amar a Dios, amar a la gente y alcanzar al mundo con la esperanza de Jesús. Tu generosidad realmente marca toda la diferencia.
Todas las donaciones son deducibles de impuestos en EEUU, y el 100% es invertido en el ministerio.
Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.
Únete a la conversación