Al oír Jesús esto, dijo: «Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. Pero vayan, y aprendan lo que significa: “MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIO”; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores». Mateo 9:12-13 (NBLA)
¿Alguna vez te has planteado cuestionar el statu quo? Si eres como yo, hacer las cosas como siempre las hemos hecho no me convence cuando hay una forma mejor de hacerlo. Pero la disrupción requiere valor y audacia para hacer las cosas de otra manera. Afortunadamente, podemos fijarnos en nuestro «disruptor en jefe», Jesucristo, para que nos muestre cómo es la disrupción santa y nos ayude a reflexionar sobre cómo podemos imitarlo hoy de manera sana.
Cuando Jesús estaba creando a Su núcleo de discípulos, no los reclutó de la escuela rabínica local ni los escogió entre los ancianos de la puerta de la ciudad. Él empezó con pescadores judíos de clase obrera. Como si eso no bastara para desafiar las normas sociales, ¡añadió a Mateo al equipo, un recaudador de impuestos! Estos cobradores eran mal vistos porque eran judíos que recaudaban impuestos de sus conciudadanos judíos para pagar a Roma, su opresor.
Después de que Jesús invitó a Mateo a que lo siguiera, sucedió algo peculiar.
Jesús y Sus discípulos estaban compartiendo una cena cuando muchos recaudadores de impuestos y pecadores se acercaron a comer con ellos. En el Israel del siglo I, nada causaba más revuelo que recibir a esas personas para cenar. Los fariseos cuestionaron a los discípulos por este hecho, a lo cual Jesús respondió, “«Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. Pero vayan, y aprendan lo que significa: “MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIO”; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores»” (Mateo 9:12-13).
Esto es lo interesante: los recaudadores de impuestos y pecadores simplemente aparecieron y empezaron a cenar con Jesús. Ellos no fueron invitados, pero tampoco fueron rechazados.
Para entonces, el ministerio de Jesús había atraído a miles. Las personas estaban prestando atención a Jesús. Sentían curiosidad por Jesús. Querían estar donde Jesús estaba. Tal vez por beneficio personal, pero tal vez porque se preguntaban si ese era realmente el Mesías del cual habían oído hablar todas sus vidas, ellos lo buscaron. Y Jesús los recibió a la mesa como hermanos porque Él sabía que ellos lo necesitaban.
Cuando los fariseos vieron esta afrenta a la forma en que siempre habían hecho las cosas, Jesús citó a Oseas, “Lo que pido de ustedes es misericordia y no sacrificios, conocimiento de Dios en lugar de holocaustos” (Oseas 6:6, NVI).
La palabra hebrea para “misericordia” en este verso es hesed, que también significa “amor compasivo”. Este tipo de misericordia es disruptiva en un mundo que nos llama a considerarnos a nosotras mismas por encima de otros.
Hermanas, ¿cómo podemos cambiar nuestro mundo discretamente con misericordia? Quizá signifique abstenernos de preguntar por qué alguien está pasando necesidad y, en su lugar, limitarnos a ofrecer lo que tenemos cuando nos lo piden. Quizá signifique darle a alguien una segunda (o tercera) oportunidad. O quizá signifique invitar a cenar a alguien que no ve las cosas como nosotras.
Quizás entonces encontraremos a Jesús en medio de todo esto.
Padre, necesitamos Tu misericordia sobre nuestras vidas. Estaríamos perdidas sin la invitación de Jesús. Ayúdanos a ser como Él, que extiende misericordia serenamente a otros a quien Tú amas profundamente. En el Nombre de Jesús, Amén.
¿Anhelas un mundo mejor y una fe más rica? En su libro El amor hace, Bob Goff combina historias fascinantes con verdades reveladoras de las Escrituras para mostrar una nueva forma de vida, una forma cubierta con el amor de Dios y la espontaneidad de ir hacia donde Él nos conduce cuando dice «¡Vamos!». Para todas nosotras que hemos querido cambiar el mundo pero pensábamos que necesitamos dinero, una comitiva o permiso para empezar, El amor hace muestra lo que puede suceder cuando decidimos hacer en vez de planear. Dios nos ha dado el don de seguirle con libertad.
¿Buscas más aliento? Proverbs 31 Ministries tiene recursos bíblicos gratuitos en español que traerán esperanza y te ayudarán a navegar el día a día.
Miqueas 6:8, ¡Él te ha mostrado, oh mortal, lo que es bueno! ¿Y qué es lo que espera de ti el SEÑOR?: Practicar la justicia, amar la misericordia y caminar humildemente ante tu Dios. (NVI)
Filipenses 2:3-4, No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás. (NVI)
¿De qué manera ha sido Dios misericordioso contigo? ¿Cómo puedes mostrar misericordia hacia quienes te rodean?
¿A quién necesitas dar la bienvenida a tu mesa?
¡Nos encantaría escuchar tu opinión! Compártela aquí en los comentarios.
© 2026 por Shala Wilson. Todos los derechos reservados.
NUESTRAS CREENCIAS
Si la vida se siente increíblemente difícil, haz clic aquí para acceder a nuestros recursos de consejería y asesoramiento.
Al asociarte con nosotras en Proverbs 31 Ministries, estás cumpliendo la gran comisión de amar a Dios, amar a la gente y alcanzar al mundo con la esperanza de Jesús. Tu generosidad realmente marca toda la diferencia.
Todas las donaciones son deducibles de impuestos en EEUU, y el 100% es invertido en el ministerio.
Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.
Únete a la conversación