Samuel dijo a Saúl: «Has obrado neciamente; no has guardado el mandamiento que el SEÑOR tu Dios te ordenó, pues ahora el SEÑOR hubiera establecido tu reino sobre Israel para siempre. 1 Samuel 13:13 (NBLA)
Mientras caminaba por el pasillo en el trabajo, la gente delante de mí sintió que me estaba acercando rápidamente. Se hicieron a un lado y dijeron, «Parece que tienes prisa, así que nos apartaremos de tu camino».
Con una sonrisa, respondí, «Oh, ¡siempre parece que voy así!».
Enseguida me di cuenta de lo reveladora que era esa afirmación. Esta faceta de mí había funcionado bien en ciertos aspectos de mi vida. Mis proyectos laborales normalmente están listos antes de las fechas límites. En la iglesia, llego temprano al santuario para poder reservar mi asiento.
Pero hay otras ocasiones donde esa misma prisa me domina. En lugar de estar presente, me pongo a pensar por adelantado en el siguiente pendiente. En la impaciencia me apresuré a tomar decisiones en lugar de pasar tiempo en oración.
En 1 Samuel 13, vemos un ejemplo de las terribles consecuencias de la impaciencia. Los filisteos volvían a atacar a Israel, así que el Rey Saúl y su pueblo se prepararon para la batalla. Primero, sin embargo, el profeta Samuel debía ofrecer un sacrificio. Samuel le había hablado a Saúl sobre estos holocaustos y las ofrendas de paz cuando Saúl fue ungido como rey (1 Samuel 10:8).
Samuel le dijo que él estaría ahí dentro de siete días para hacer las ofrendas, pero mientras la gente esperaba, tuvieron pánico y empezaron a retirarse. Para el día siete, el Rey Saúl no podía esperar más. En lugar de confiar y esperar, él reaccionó con miedo, haciéndose cargo de la situación y ofreciendo el sacrificio él mismo.
Saúl sabía lo que era correcto. Solo tenía que hacer nada. Sin embargo, como Samuel le dijo a Saúl, “«Has obrado neciamente; no has guardado el mandamiento que el SEÑOR tu Dios te ordenó, pues ahora el SEÑOR hubiera establecido tu reino sobre Israel para siempre” (1 Samuel 13:13). Ahora el reino le sería arrebatado.
Un momento de prisa condujo a un destino incumplido.
Yo no quiero eso para ti o para mí.
Quizá estés soltera y cansada de esperar al hombre ideal, así que te conformas con el hombre ideal del momento, a pesar de las señales de alerta. O quizás deseas un puesto en particular, así que movida por la prisa y la ambición, apresuras tu camino a la cima. Quizás necesitas tener una conversación difícil con una amiga o un familiar, terminas actuando de manera precipitada en lugar de orar pidiendo sabiduría y la oportunidad adecuada.
Podemos racionalizar nuestra impaciencia en nuestras mentes y justificarla en nuestros corazones. Pero con frecuencia forzamos algo ahora porque creemos que nuestro futuro depende de nosotras.
No me quiero perder de lo que Dios tiene para mí sólo porque tengo prisa. No quiero forzar algo sólo porque creo que le ayudará a Dios a llevarme a algún lugar. Él no necesita mi ayuda. Él quiere mi obediencia y confianza.
El plan de Dios definitivamente vale la espera.
Querido Padre, perdóname por las veces que he tomado las cosas en mis propias manos. Dame la fe para confiar más en Ti, sin importar lo que pase a mi alrededor. En el Nombre de Jesús, Amén.
Mientras reyes humanos se suben y se bajan… el cielo gobierna. Esta es la respuesta de tres palabras para cada preocupación, la promesa que necesitamos para cada ola de problemas. Significa que Dios mismo gobierna las naciones y la naturaleza, los virus renegados y las preocupaciones sobre tu matrimonio, tus hijos, tu trabajo y todo lo demás. Dios está involucrado personalmente y a propósito en todo lo que ocurre aquí en la tierra. Utilizando el libro de Daniel como guía, la autora Nancy DeMoss Wolgemuth revela cómo ver nuestras vidas y el mundo a través del lente del gobierno del cielo puede protegernos del pánico y darnos esperanza y perspectiva renovadas. ¡Lee más en El cielo gobierna aqui!
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Salmo 37:34a, Espera en el SEÑOR y guarda Su camino, Y Él te exaltará para que poseas la tierra. (NBLA)
Hebreos 10:36, Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido. (NTV)
¿Hay algo que puedas hacer para bajar el ritmo y confiar en Dios cuando te impacientas con Sus tiempos? ¡Nos encantaría saber de ti! Comparte tus pensamientos en los comentarios.
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