Devocionales

No puedo controlar lo que piensan, dicen y hacen

Lysa TerKeurst
Presidenta y Directora Visionaria de Ministerios Proverbs 31

15 de Septiembre de 2026

This devotion is available in English
Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros… 2 Corintios 5:20a (NVI)
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Me quedé en la cocina con el corazón latiendo con fuerza en el pecho. Me sentí mareada mientras las palabras de una llamada difícil daban vueltas y vueltas en mi cabeza. 

Tiempo atrás ya había aceptado que no podía cambiar a esa persona aunque la amara profundamente. Había puesto límites saludables. Me había centrado en lo bueno de esa persona. Siempre mantuve un corazón bondadoso hacia esa persona, mientras al mismo tiempo fui firme y me mantuve sin titubear en mis convicciones cuando fue necesario. Había hecho todo eso, no perfectamente, pero con suficiente consistencia como para sentirme orgullosa del progreso que había logrado. Sentí una nueva estabilidad emocional al interactuar con esa persona, y realmente sentí que la había entregado en las manos de Dios.

Pero esta llamada con esa persona me hizo perder el control. Me contó de una decisión que estaba tomando, y me encontré de nuevo en ese pánico, pensando que si no intervenía para intentar convencerle de que tomara otra decisión, podría ser un error que le perseguiría durante años.

¿Te ha pasado esto alguna vez? 

Déjame decirte con ternura… es muy comprensible encontrarte en este lugar vulnerable con una amiga, un familiar o alguien para quien realmente quieres lo mejor. Le amas, así que por supuesto quieres que las cosas sean diferentes. Por supuesto, quieres ayudar. 

Por supuesto, a veces has cruzado la línea de intentar ayudar de forma responsable a intentar gestionar lo que no está dentro de tu capacidad. ¿Sabes cómo se llama eso? Ser un humano que ama profundamente a otro ser humano. 

Pero sabemos que no es razonable seguir intentando hacer lo que no podemos hacer. Entonces, ¿qué hacemos? Mirando nuestro versículo clave, ¿cómo gestionamos todo esto de manera que honre a Dios, representando Su carácter en todo momento como “embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros” (2 Corintios 5:20a)?

Nos dirigimos hacia la verdad. Y la verdad es que tú y yo no podemos cambiar cómo piensa la otra persona, pero sí podemos cambiar nuestra manera de responder. No podemos cambiar la historia que se cuentan a sí mismos, pero sí podemos gestionar mejor la historia que nos contamos a nosotras mismas. Eso es lo que podemos controlar. Ahí es donde está nuestra área de acción. Ahí es donde podemos utilizar bien nuestra energía.

He aprendido que para hacer esto, debo cambiar el guión de las frases que solía decir que me hacían sentir impotente y escribir nuevos guiones que me ayuden a mantenerme con los pies en la tierra.

Solía decir, «¡no me lo puedo creer!». 

En cambio, ahora me digo a mí misma, esto parece bastante coherente con mis experiencias previas con esta persona. Puedo estar triste por sus acciones, pero no me sorprenden.

Solía decir, «¡me pusieron de muy mal humor!».

En cambio, ahora me digo a mí misma, no voy a darles el poder de bajar mi ánimo al nivel de su caos. Puedo sentirme herida después de interactuar con ellos, pero no tengo que vivir el dolor ni cargar con su negatividad durante el resto del día.

Solía decir, «¡no soporto verlos tomar esta decisión!».

En cambio, ahora me digo a mí misma, tendré que aprender a soportar verlos tomar decisiones costosas y recordar que sus errores pueden ser precisamente lo que Dios use para ayudarles a querer cambiar por sí mismos. O si no, necesitaré la ayuda de Dios para aceptar lo que ocurra a partir de aquí.

Con cada una de estas afirmaciones, también tengo que asegurarme de que no estoy siendo motivada por represalias ni por tener un aire de superioridad. No soy mejor que esta persona. Solo quiero manejar mejor mis interacciones con él/ella. Y no le estoy juzgando. Estoy aceptando quién ha demostrado ser una y otra vez.

Estoy convencida de lo siguiente: Jesús me llama a ser representante de Su paz en cualquier situación que esté enfrentando (Juan 20:21). Y quiero revelar, a través de mis acciones y reacciones, el hecho de que paso tiempo con Él, que le amo y que le honro. 

Esperar encontrar paz de forma natural de alguien que siempre se siente atraído por el caos nunca va a funcionar.

Por difícil que sea, cuando acepto que no puedo controlar lo que piensan, dicen y hacen los demás, entonces me libero simplemente para controlarme a mí misma. Y tú también.

Jesús, cuando me sienta abrumada por lo que estoy enfrentando con alguien a quien amo, calma mis pensamientos ansiosos y recuérdame que Tú eres Quien lleva el peso de los resultados. Ayúdame a vivir como Tu embajadora, respondiendo con Tu paz en lugar de con mi miedo o urgencia. Cuando me sienta tentada a intervenir y tomar el control, llévame tiernamente de vuelta a lo que es mío para llevar (fidelidad, sabiduría, amor y confianza) y a lo que sólo es Tuyo para manejar. Ánclame en la verdad de que estoy sostenida por Ti, incluso cuando me sienta impotente, y moldea mis respuestas para que reflejen Tu carácter. Hazme portadora de Tu paz en cada situación, no porque sea fácil, sino porque estás conmigo en ello. En el Nombre de Jesús, Amén.

RECOMENDAMOS

Nuestro Dios tiene todo bajo Su control. Como Sus hijas, necesitamos entregar todo a Él y rendir la ilusión de que nosotras lo manejaremos. En Límites saludables, despedidas necesarias por Lysa TerKeurst, aprendemos más sobre esta rendición, incluso guiones realistas y estrategias prácticas que nos ayuden a comunicar, mantener e implementar patrones saludables en nuestras relaciones. Lysa ofrece una voz perspicaz y compasiva que nos puede recordar que establecer un límite relacional no es falta de amor. Los límites no son solo una buena idea; son una idea de Dios. ¡Puedes leer el primer capítulo gratis aquí! 

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PROFUNDICEMOS

Colosenses 3:15, Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos. (NVI)

Revisa los guiones de cambio de perspectiva de Lysa y escribe tu propia versión de estos. ¿Cómo ayuda este ejercicio a traer un poco más de paz a tu corazón y a tu mente en una situación relacional difícil que estás enfrentando? Nos encantaría saber de ti en los comentarios.

 © 2026 por Lysa TerKeurst. Todos los derechos reservados.


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