Devocionales

Cuando pareciera que Dios no está haciendo nada

Lysa TerKeurst
Presidenta y Directora Visionaria de Ministerios Proverbs 31

22 de Septiembre de 2026

This devotion is available in English
Yo digo al SEÑOR: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío». Salmo 91:2 (NVI)
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En mi mente, sé que Dios es mi protector. Pero, siendo sincera, en mi corazón a veces me cuesta sentirme protegida por Dios.

En algún momento de nuestra vida, la mayoría de nosotras hemos experimentado algún tipo de tragedia, dolor profundo, rechazo, abandono o desánimo porque pensábamos que la vida iba en una dirección… y, de repente, dio un giro inesperado.

En esos momentos, es fácil preguntarse, ¿será que Dios ha apartado la mirada? Quizá ese sea el lugar en el que te encuentras ahora mismo.

Has estado recostada en el sofá o en la cama, mirando al techo, pensando simplemente, «Dios, ¿dónde estás?». Has sollozado sobre la almohada, asustada y sintiéndote sola. Como no ves pruebas de que Dios esté actuando, en el fondo empiezas a creer que Dios no está haciendo nada.

En Juan 16:33, Jesús dice: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo” (NVI). Si has atravesado un dolor profundo, entiendes perfectamente las “aflicciones” a las que Jesús se refiere aquí. Pero quizá, como me ocurre a mí, a veces te cuesta creer el resto del versículo; aquellas palabras que dicen que Jesús ha vencido al mundo y que, por medio de Él, podemos experimentar paz incluso en medio de las dificultades.

Por eso quiero compartir contigo tres verdades a las que puedes aferrarte en este momento:

1. Cuando sientas que no puedes hacer nada, recuerda que sí hay algo que puedes hacer hoy.

Puede que te sientas completamente indefensa y aterrorizada por las circunstancias que tienes delante. No podemos controlar muchas de las cosas que nos suceden, pero eso no significa que hayamos perdido el control completamente. Podemos recitar a nuestro corazón temeroso las palabras del Salmo 91:2, “Yo digo al SEÑOR: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío»". 

Detente un momento, allí donde estés, y di, «Señor, Tú eres mi refugio y mi fortaleza. Estoy poniendo mi confianza en Ti». Puede que al principio no parezca gran cosa, pero al declarar esta verdad estás haciendo lo que puedes hacer hoy. Estás eligiendo recordar que tu responsabilidad es obedecer a Dios. Todo lo demás le corresponde a Él.

Recordar esta verdad es algo que puedes hacer incluso cuando sientas que ya no queda nada más por hacer.

2. El hecho de que no veas la intervención de Dios en este momento no significa que no esté actuando o que nunca llegues a ver Su obrar.

A veces de momento me doy cuenta que en mi mente está el pensamiento que necesito ver hoy las evidencias de que Dios está obrando para poder creer que realmente está trabajando en una situación. Pero hay dos realidades que siempre nos rodean. Está la realidad física que vemos y experimentamos… el dolor, las circunstancias terribles, la persona que nos lastima, el miedo y la ansiedad que sentimos. Y también está la realidad espiritual, donde Dios está igualmente presente y siempre está actuando. En pocas palabras, lo que vemos ahora mismo no es toda la historia.

Quizá hoy no alcances a ver a Dios obrando en esa situación que está rompiendo tu corazón. Pero, querida amiga, nuestro Dios no es un Dios que permanece de brazos cruzados sin hacer nada. Dios siempre está haciendo algo, y ese algo siempre está orientado hacia nuestro bien supremo (Romanos 8:28). Ten la certeza que Dios es bueno, Dios es bueno contigo y Dios sabe perfectamente cómo ser Dios.

3. Aunque te sientas insegura, no tienes por qué vivir en la incertidumbre respecto a Dios.

Es muy importante reconocer las emociones que surgen dentro de nosotras. Pero, aunque los sentimientos son buenos indicadores, nunca deben convertirse en quienes dicten cómo interpretamos la vida.

Podemos sentir miedo, pero no tenemos que vivir dominadas por el miedo.

Podemos sentir enojo, pero no tenemos que vivir enojadas.

Podemos sentir escepticismo, pero no tenemos que vivir siendo escépticas.

Podemos sentir incertidumbre, pero no tenemos que vivir en la incertidumbre.

Cuando nuestras emociones gritan, la verdad de la Palabra de Dios nos mantiene firmes.

Sea cual sea la situación que estés afrontando hoy, pídele a Dios que llene tu mente con estas perspectivas. Y recuerda… este capítulo forma parte de tu vida, pero no define toda tu historia. Jesús ha vencido al mundo y está contigo en medio de lo que estás atravesando ahora mismo.

Padre Dios, gracias por recordarme lo que es verdad frente a todo lo que hoy me produce temor. Ayuda a mi corazón, tan propenso a olvidar, a recordar lo que he leído hoy. Sé que me amas, que estás a mi favor y que siempre estás obrando para mi bien. Pongo en Tus manos todos los detalles de mi vida, así como las situaciones y los resultados que no puedo controlar. En el Nombre de Jesús, Amén.

RECOMENDAMOS

Aunque sintamos que ya no podemos hacer nada más, siempre podemos clamar a nuestro buen Dios en oración. Si estás atravesando una etapa difícil, te invitamos a encontrar consuelo en nuestro Muro de oración. Aquí en nuestro muro puedes compartir tus peticiones de oración y también orar por las necesidades de otras personas. 

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PROFUNDICEMOS

Efesios 6:12, Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales. (NVI)

¿Cómo cambia tu perspectiva sobre la situación que estás viviendo al recordar que existen estas realidades espirituales? Compártelo con nosotras en los comentarios.

 © 2026 por Lysa TerKeurst. Todos los derechos reservados.


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