Devocionales

Cuando el futuro se siente estresante, confía en tu Proveedor

Tracie Miles 13 de agosto de 2021
Entonces el SEÑOR le dijo a Moisés: «Mira, haré llover alimento del cielo para ustedes. Cada día la gente podrá salir a recoger todo el alimento necesario para ese día. Con esto los pondré a prueba para ver si siguen o no mis instrucciones. Éxodo 16:4 (NTV)

Allí estaba recostada en la oscuridad sin poder dormir, con mi mente llena de preocupaciones que se hacían más y más grandes a medida que avanzaba la noche. Cuando el sol se asomó por la ventana de mi habitación, empecé a orar, entregándole mis preocupaciones a Dios como lo había hecho antes en ocasiones innumerables.

Mi matrimonio se había desmoronado unos meses atrás y, de repente, mi futuro ya no parecía tan seguro como antes. El dinero escaseaba, y estaba luchando por mantener un techo sobre mi cabeza y cubrir las necesidades de mis hijos. Mi estrés empeoró aún más por un sinnúmero de otras adversidades que constantemente me robaban la paz y el sueño.

Pero esa mañana, mientras continuaba en oración, empecé a notar un patrón en mis súplicas. No importaba la circunstancia o la preocupación que mencionara, todas parecían compartir una causa oculta - temor a la falta de provisión.

Sentí la convicción de Dios en mi corazón para que dejara de temer al futuro desconocido y, en vez de eso, empezara a confiar en Él por el futuro. Entonces escuché un susurro suave en mi espíritu, que simplemente decía: «Solo Yo soy tu Proveedor».

Sintiéndome un poco sorprendida, supe que esto era de mi Padre. Con los ojos cerrados y las lágrimas a punto de brotar, susurré: «Sí Señor. Tú lo eres. Perdóname por dudar de Tu provisión, y ayúdame a confiar plenamente en Ti. Por favor, lléname de paz. No sé lo que me depara el futuro, pero sé que Tú sostienes mi futuro y proveerás para todas mis necesidades. Amén».

El versículo clave de hoy nos recuerda una situación en los tiempos bíblicos en la que los hijos de Dios también se enfrentaban a un futuro desconocido y luchaban por confiar en si Dios podía o proveería para sus necesidades. Éxodo 16:4 nos muestra la respuesta de Dios a pesar de sus dudas: “Entonces el SEÑOR le dijo a Moisés: «Mira, haré llover alimento del cielo para ustedes. Cada día la gente podrá salir a recoger todo el alimento necesario para ese día. Con esto los pondré a prueba para ver si siguen o no mis instrucciones”.

El pueblo de Israel había sido esclavizado por los egipcios, y después de que Dios los liberó, tuvieron que confiar completamente en Él para todas sus necesidades — lo que aparentemente les estaba costando hacer. Aunque eran físicamente libres, todavía estaban esclavizados mentalmente a su hábito de buscar provisión en personas y cosas en lugar de Dios.

Los israelitas estaban convencidos de que morirían de hambre en el desierto. Incluso después de que el Señor les prometió proveer para todas sus necesidades, estaban descontentos por tener que “esperar y ver” si Él permanecería fiel a Su promesa de maná diario. No confiaron en Él, no obedecieron Sus instrucciones y se quejaron constantemente. Aunque sus quejas estaban dirigidas a Moisés y Aarón, en esencia también se quejaban contra Dios.

Después de mi dulce encuentro con Dios en las primeras horas de la mañana, me di cuenta de que también me había estado quejando mucho, no solo con mi Proveedor sino contra Él. No estaba confiando en Su soberanía sobre mi vida.

Sintiéndome como si también estuviera en el desierto al igual que los israelitas, ahora me encontraba obligada a depender completamente de la provisión del Señor por encima de todo. Él es el mismo Señor que siempre había provisto por mí en el pasado, solo que de diferentes maneras, y el Único en quien podía confiar para hacerlo en el futuro.

Reconocer mi necesidad de Su provisión solamente y comprometerme a confiarle mi futuro, a pesar de que a veces sigo dudando, iluminó mi corazón y cambió mi perspectiva y actitud desde ese día en adelante.

En los últimos años, Dios ha provisto milagrosamente para todas mis necesidades en más formas de las que puedo enumerar, y hará lo mismo por ti. Aunque es necesario que a diario nos comprometamos a confiar en Dios cuando el estrés y la preocupación se cuelan, confiarle a Él nuestro futuro, nos ayuda a soportar esos tiempos estresantes con paz en nuestros corazones.

Señor, me he sentido esclava de la preocupación y la duda. Ayúdame a recordar que eres mi Proveedor y dame la fuerza para confiar completamente en Ti en el futuro. En el Nombre de Jesús, Amén.

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¿Has estado tratando de resolver todos tus problemas en lugar de confiar en que Dios tiene todo bajo control?

¿Qué necesidades te han estresado más, y cómo podría traer paz a tu corazón hoy el comprometerte a confiar en Dios? Comparte tus pensamientos en los comentarios.

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