Devocionales

Temporadas que terminan

5 de agosto de 2022
Mejor es el fin de un asunto que su comienzo; Mejor es la paciencia de espíritu que la arrogancia de espíritu. Eclesiastés 7:8 (NBLA)

Hay una pregunta válida que mucha gente se hace: “cuando termine esta temporada de mi vida, ¿qué se supone que debo hacer después?”.

En el presente, a medida que mis tres hijas continúan creciendo, mi papel como madre se ha modificado, y me encuentro razonando esa pregunta en mi mente.

En el pasado, cuando un trabajo que tuve durante cinco años estaba llegando a su final, sentía que me hacía esa pregunta todos los días.

Y cuando miro hacia el futuro y veo otros roles que podrían terminar pronto, la pregunta persiste en mi calendario.

Las temporadas van y vienen. Pero a veces nos cuesta saber cuánto tiempo debemos aferrarnos a una temporada porque no podemos ver lo que está por venir.

Dejar ir una temporada es un desafío, especialmente si es algo del cual nos gusta formar parte o realmente nos encanta hacer. Es aún más difícil si nuestra identidad está conectada a esa temporada, y nos preguntamos si aportamos valor a algún otro lugar.

Aquí hay algo que he llegado a entender sobre las temporadas en nuestras vidas: por más difícil que sea, siempre hay una manera de terminar bien una temporada.

Salomón, el autor de Eclesiastés 7:8, sabía que el corazón humano tiende a romantizar el pasado. A menudo, a medida que las cosas en nuestra temporada actual de la vida comiencen a cambiar cuando no queremos que lo hagan, nos aferramos a todas las mejores cosas de esa temporada. Lo cual no siempre es malo... pero a veces puede impedirnos ver el potencial del futuro.

Mejor es el fin de un asunto que su comienzo; Mejor es la paciencia de espíritu que la arrogancia de espíritu. (Eclesiastés 7:8)

Salomón nos da sabiduría sobre la paciencia y la entrega al ritmo y plan de Dios para las etapas de nuestras vidas. Todo comienzo inicia con el final de otra cosa, y terminar bien las temporadas es algo que debemos tomarnos el tiempo para considerar.

Al igual que cuando una estación en la tierra pasa de una a otra, como del verano al otoño, hay evidencia de cambio. En algunas partes del mundo, las hojas cambian de color, o la temperatura fluctúa, e incluso la cantidad de luz diurna va de más a menos.

También habrá señales de que tu temporada está cambiando.

Puedes sentir que te has quedado sin ideas, como si hubieras hecho todo lo posible. O puedes sentir de parte del Señor que es hora de pasar a lo siguiente. A veces, cuando las personas se aferran a las temporadas durante mucho tiempo, pueden frustrarse fácilmente o incluso enojarse.

Una vez que nos damos cuenta de que una temporada está cambiando, ¿cómo terminamos bien esa temporada? La segunda mitad del versículo clave de hoy tiene alguna idea para nosotros:

Mejor es la paciencia de espíritu que la arrogancia de espíritu (Eclesiastés 7:8b).

A menudo, el orgullo nos impide tener una conversación honesta con Dios sobre la dirección de nuestra vida. El orgullo también puede convencernos de que quién y dónde hemos estado nunca podría igualar lo que Dios ha planeado para nosotras.

Cuando tenemos un corazón paciente y humilde, podemos pedirle a Dios Su ayuda para aprender a dejar ir lo que hay que soltar. Para ilusionarnos con lo que está por venir. Y podemos preguntar con confianza: «¿qué sigue?», confiando en que Él escuchará esa pregunta y la responderá en Su tiempo.

Estas son algunas señales de que terminaste bien una temporada.

No vivimos en el ayer; vivimos en la actualidad. Dios estaba allí, y Dios está aquí. La vida está llena de altibajos constantes que nos enseñan a dejar ir lo que está hecho y buscar lo que aún debe ser.

No tengo todas las respuestas a lo que está por venir en mi vida, y hay cosas que estoy luchando por dejar ir, como las cosas buenas que ha tenido cada una de mis temporadas. Y tal vez tú también sientas esta tensión en tu alma.

Pero sé que, con Dios, podemos terminar bien estas temporadas y aferrarnos a la esperanza de lo que Dios tiene planeado para nosotras a continuación.

Dios, gracias por nuestras temporadas de vida. Ayúdanos a saber cuándo es el momento de terminar y cómo terminar bien. En el Nombre de Jesús, Amén.

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Eclesiastés 7:1, Mejor es el buen nombre que el buen ungüento, Y el día de la muerte que el día del nacimiento. (NBLA)

Proverbios 14:29, El que tarda en airarse tiene mucho entendimiento, pero el de espíritu apresurado hace resaltar la insensatez. (RVA-2015)

¿Cuál es un ejemplo de una temporada en tu vida que terminaste bien?

¿Hay alguna temporada que sientas que haya terminado en tu vida hoy? ¿Cómo te ayudó el devocional de hoy?

¡Nos encantaría saber de ti! Comparte tus pensamientos en los comentarios.

© 2022 por Nicki Koziarz. Todos los derechos reservados.


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