Devocionales

Cuándo poner un límite saludable

6 de septiembre de 2022
Como ciudad sin defensa y sin murallas es quien no sabe dominarse. Proverbios 25:28 (NVI)

Nunca olvidaré cuando le pedí a mi consejero que me ayudara a procesar cómo llegué finalmente al lugar donde dije lo siguiente sobre una relación difícil por la que estaba pasando: “No más. No más devastación. No más traición. No más mentiras. No más”.

Me pregunté si ese fue el momento en el que me quebré. Pero él me respondió: «No, Lysa, ése fue el momento en que declaraste que estabas sanando».

A veces “no más” significa poner el esfuerzo para luchar por la relación. El establecer buenos límites nos ayuda a tener patrones relacionales más saludables.

A veces “no más” significa reconocer la realidad desgarradora de que la relación ya no es sostenible ni segura. Aunque esto es muy duro, el consejo sabio me ha ayudado a ver que hay una gran diferencia entre las dificultades que se pueden resolver y los patrones destructivos que son perjudiciales para nuestro bienestar.

Las dos dinámicas requieren que busquemos sanidad. Necesitamos la Verdad sólida de la Palabra de Dios para ayudarnos, guiarnos y dirigirnos. A veces también podemos necesitar un consejero profesional piadoso que esté específicamente calificado para instruirnos, consolarnos y desafiarnos.

Sé lo que es sentirse paralizada por las decisiones de otra persona y no saber qué hacer al respecto. En el pasado, he dudado en poner límites, debido a que se sentía insensible y porque no tenía la confianza de saber cómo implementar y comunicar parámetros saludables.

Ahora, he descubierto una mejor manera de ver los límites. No establezco límites con la esperanza de obligar a otra persona a cambiar lo que no está dispuesta o es incapaz de cambiar. En cambio, me pongo límites a mí misma para ayudar a ejercer el autocontrol sobre lo que toleraré y lo que no. El autocontrol es crucial para poder regular mis reacciones y dirigir mis esfuerzos hacia mantenerme en un lugar saludable. Los límites buenos son la única opción que tengo para navegar los retos relacionales de una manera productiva y saludable.

Si te encuentras en una situación de “no más”, considera estas preguntas sobre los límites y cómo podrías aplicar esto en tu propia vida, comenzando hoy mismo. Recuerda que esta evaluación no es un permiso para ser egoístas y abandonar nuestras responsabilidades. Por el contrario, se trata de ayudarnos a ver dónde estamos perdiendo el autocontrol porque no tenemos los límites apropiados, como nuestro versículo clave nos advierte: “Como ciudad sin defensa y sin murallas es quien no sabe dominarse” (Proverbios 25:28).

  • ¿Qué tipo de persona quiero ser, no sólo en esta relación, sino también en todas mis relaciones?
  • ¿Qué necesito hacer en esta relación para ser coherente con mi carácter, mi conducta y mi comunicación?
  • ¿Cuáles son las áreas de mi vida en las que tengo una capacidad más limitada (por ejemplo: en mi trabajo, en la crianza de mis hijos, durante las vacaciones, etc.)?
  • Basándome en mi evaluación realista de mi capacidad, ¿esta relación amenaza con sobrepasar lo que puedo dar de manera realista e incluso generosa?
  • ¿Siento la libertad en esta relación para comunicar lo que puedo y lo que no puedo dar, sin el miedo de ser castigada o rechazada?
  • ¿Qué restricciones realistas puedo imponerme para reducir el acceso de esta persona a mis recursos emocionales o físicos más limitados?
  • ¿De qué manera el comportamiento imprevisible de esta persona está afectando negativamente a mi confianza en mis otras relaciones?
  • ¿De qué manera estoy sufriendo las consecuencias de las decisiones de otra persona más que él o ella?
  • ¿Cuáles son las expectativas más realistas y más irreales que esta persona tiene de mí? ¿Cuáles son mis expectativas más realistas y más irreales acerca de ellos?
  • ¿Cuáles son los límites que necesito establecer?

Al considerar estas preguntas, puede ser útil procesarlas con una mentora cristiana de confianza o un consejero profesional cristiano. Estas preguntas a considerar no son para complicar aún más nuestras dinámicas relacionales. Por el contrario, están destinadas a ayudar a identificar dónde estamos permitiendo la disfunción.

Las realidades tóxicas en las relaciones no se suavizarán por sí mismas. No podemos ignorarlas para que sean sanas. Tampoco podemos obligarlas a mejorar. Necesitamos ser honestas sobre las dificultades que están complicando y probablemente impidiendo el tipo de salud que no sólo queremos, sino que necesitamos, para que algunas de nuestras relaciones sobrevivan.

He aprendido que no podemos simplemente “superar” nuestras heridas sino que tenemos que trabajarlas. Y los límites son una buena manera para comenzar a experimentar la salud en tu propia vida. Demos este paso juntas.

Dios, para poder considerar las áreas de mi vida en las que puedo necesitar implementar algunos límites saludables, necesitaré Tu ayuda. Ayúdame a procesar estas decisiones cuidadosamente, a través de la perspectiva de la sabiduría y el consejo piadoso. Anhelo ver la salud en todas mis relaciones, así que ayúdame a ser honesta para ver dónde los límites que te honran pueden hacerlo posible. En el Nombre de Jesús, Amén.

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¿Luchas con mantener los límites saludables? ¿El deseo de complacer a otras personas te detiene de mantener límites saludables? La autora conferencista Karen Ehman conoce de primera mano cómo el hecho de complacer a la gente nos encierra en una prisión, atrapándonos en hábitos poco saludables que nos distraen de nuestro verdadero ser y del propósito que Dios nos ha dado. Cuando hacer felices a los demás te hace sentir miserable es la clave que necesitas para dejar el juego de la complacencia, reclamar tu vida y caminar con Dios en paz y confianza. Descubre cómo puedes poner límites saludables, cultivar una estrategia para saber cuándo decir sí y cómo decir no y aprender a navegar por la tensión entre seguir a Dios y amar a las personas que te rodean. Compra tu copia hoy!

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PROFUNDICEMOS

Salmos 56:8, Toma en cuenta mis lamentos; registra mi llanto en tu libro. ¿Acaso no lo tienes anotado? (NVI)

Mientras comienzas a procesar las preguntas mencionadas anteriormente y evaluas dónde necesitas establecer límites en tu vida, recuerda: esto puede ser difícil, pero no estás sola. Eres vista por el Dios del universo. Él mantiene un registro de tus penas, recoge tus lágrimas y las ha guardado en Su libro.

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© 2022 por Lysa TerKeurst. Todos los derechos reservados.


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