Devocionales

¿Pero qué de ella?

Stacy J. Lowe 20 de febrero de 2023
Pedro le preguntó a Jesús: —Señor, ¿qué va a pasar con él? Jesús contestó: —Si quiero que él siga vivo hasta que yo regrese, ¿qué tiene que ver contigo? En cuanto a ti, sígueme. Juan 21:21-22 (NTV)

Siempre me ha causado gracia el público que actúa como si fuera el entrenador en los juegos de béisbol: todos los consejos y las críticas que gritan los fanáticos bien intencionados, y lo más seguro es que no los pueden escuchar en el campo. Pero recientemente, un comentario en las gradas me paró en seco.

Era un torneo regional, y al equipo de mi sobrino le tocaba batear. Después de un bateo espectacular por uno de sus compañeros de equipo, un corredor salió corriendo de la segunda base. Al dar vuelta en la tercera base, él volteó su cabeza para ver dónde estaba la pelota.

Fue cuando lo escuché: «¡no mires la pelota, mira al entrenador!».

Este espectador sabía lo que el corredor parecía haber olvidado en ese momento: es  el trabajo del entrenador el saber dónde está la pelota y aconsejar a sus jugadores como corresponde. Es el trabajo del jugador escuchar al entrenador y simplemente confíar en su dirección.

Lo cual me hace pensar en este pasaje de las Escrituras del libro de Juan:

Pedro le preguntó a Jesús: —Señor, ¿qué va a pasar con él? Jesús contestó: —Si quiero que él siga vivo hasta que yo regrese, ¿qué tiene que ver contigo? En cuanto a ti, sígueme (Juan 21:21-22).

Poco antes de este momento, Jesús resucitado se había aparecido y realizado un milagro para Sus discípulos que estaban pescando en el Mar de Galilea. En el momento en que Pedro se dio cuenta que era Jesús parado en la orilla, arrojó su red y saltó al agua para llegar a Él. Pedro sabía entonces lo que más importaba.

¿Entonces qué pasó? En el mismo capítulo, Juan nos dice: “Pedro se dio vuelta” (Juan 21:20, NTV).

Pedro quitó los ojos de su Entrenador, Jesús, para medir su propia posición en la vida comparada con la de los otros. Instantáneamente, él pasó de estar en una alta posición llena de fe a estar atrapado en la trampa del “‘¿y qué de él?”.

¿Qué tan frecuentemente caigo en esa trampa yo misma?

¿Cuántas veces dejo de ver a Jesús para volver a ver a los demás?

¿Cuántas veces comparo mi vida con la de alguien más y decido que la mía queda corta?

¿Cuántas veces me pregunto si importa el plan de Dios para mí?

Más de lo que yo quisiera admitir.

Por eso estoy agradecida por la gracia mostrada a Pedro en este momento de las Escrituras. En vez de condenarlo por sus dudas, Jesús lo tranquiliza tiernamente, para después hacerle una invitación, la misma invitación que todavía Él nos da a ti y a mí hoy: simplemente seguirlo.

¿Pero qué de ella, Señor? ¿Cuáles son Tus planes para su vida?

Jesús dice tiernamente “¿qué tiene que ver contigo?” (Juan 21:22).

Pero ¿qué pasa si no soy lo suficientemente buena? ¿Qué se supone que debo hacer?

Escucha Su voz: “En cuanto a ti, sígueme” (Juan 21:22).

Seguir a Jesús puede no ser fácil y quizá no entendamos todo lo que sucede en el camino, pero hoy podemos elegir confiar en Él, que vale la pena. Sus planes para nosotras pueden parecer diferentes a Sus planes para los demás, pero todos son buenos planes.

Padre, en este mundo lleno de momentos destacados que constantemente me tientan a mirar a los demás, ayúdame a mantener mis ojos en Ti. Ayúdame a seguirte de todo corazón, sabiendo que Tu plan para mí es bueno y que siempre puedo confíar en dónde me guías. En el Nombre de Jesús, Amén.

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¿Usó Dios el devocional de hoy para hablarte al corazón sobre el tema de la comparación y el contentamiento? Si es así, aquí hay unos devocionales similares que creemos disfrutarás: haz clic para leer Cuando sientes que te estás quedando atrás” por Meghan Ryan y La ‘mejor’ vida ya es tuya por Karen Ehman.

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PROFUNDICEMOS

Proverbios 4:25-27, Mira hacia adelante y fija los ojos en lo que está frente a ti. Traza un sendero recto para tus pies; permanece en el camino seguro. No te desvíes; evita que tus pies sigan el mal. (NTV)

Una y otra vez en las Escrituras, Dios deja muy claro que mirar hacía la izquierda y hacía la derecha a lo que todos los demás están haciendo nos desviará de nuestro rumbo cada vez. A medida que avanza el día, toma nota de cada vez que te encuentras jugando el juego de la comparación. ¿Cómo te hace sentir? Usa esta oportunidad para volver tu mirada a Dios y agradecerle por la invitación de simplemente seguirlo.

¿Que te ayuda a mantener tu mirada en Dios? Nos encantaría que lo compartieras en los comentarios.

© 2023 por Stacy Lowe. Todos los derechos reservados.


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