Devocionales

Rendirse no es lo mismo que darse por vencida

9 de junio de 2022
Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes. 1 Pedro 5:6-7 (NVI)

Sin una solución a mi problema a la vista, pronuncié la frase de frustración, «¡me rindo!».

Acunando mi cabeza en mis manos, me hundí en una silla en la mesa de mi cocina. Descansando allí sobre mis codos, declaré la derrota. Realmente no quería renunciar, pero parecía que ya no me quedaban opciones.

No estoy segura de cuántas veces en mi vida he dicho:  «me doy por vencida», pero han sido muchas. Supongo que tú también lo has dicho.

Aun así, una cosa es cierta para cada seguidora de Cristo: el hecho de que nos sintamos derrotadas no significa que nos den por muertas. ¡Todo lo contrario! Desde lo más profundo de nuestro corazón, una pequeña señal suena y dispara una bengala de rescate llamada esperanza. Esa es la diferencia entre nosotras y el mundo. Nuestra esperanza nunca se pierde.

Ese día en mi cocina, la esperanza comenzó a burbujear a la superficie. En lugar de darme por vencida, encontré que mis labios oraban un conjunto diferente de palabras: Jesús, me rindo.

A nadie le gusta levantar una bandera blanca. Nos han enseñado que más es mejor y que fallar no es una opción. El mundo nos dice: «¡puedes hacerlo todo!». En realidad, no podemos, ni necesitamos hacerlo. Pero lo intentamos. Sobrepasamos nuestro tiempo, sobrepasamos nuestras habilidades y sobrepasamos nuestros recursos. Sin embargo, toda esta extralimitación nos deja aferradas al extremo de nuestra cuerda.

Aprendí que, en estos momentos llenos de frustración, tenemos una opción. Podemos elegir sentarnos con el enemigo en la derrota o rendirnos al Señor en victoria. A medida que nos rendimos al Señor, nuestro abandono es reemplazado por Su exaltación, como vemos en nuestro versículo clave:

Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes (1 Pedro 5:6-7).

Mientras levantamos nuestra bandera blanca y clamamos a Jesús, Él nos rescata de las profundidades. Cuando nos humillamos ante el Señor, comenzamos a ver Su mano poderosa obrando. Mientras descansamos seguras bajo el cuidado de Dios, Él nos levantará a su debido tiempo… y Su tiempo siempre es perfecto.

Rendirse no es lo mismo que darse por vencida, no cuando Dios está involucrado. Someterse a Dios significa ponerse humildemente a Sus pies. Entonces renunciamos a nuestro deseo de control y a nuestro orgullo. Bajo el cuidado de la poderosa mano de Dios, soltamos la necesidad de saber cuándo, cómo y por qué. La fe nos encuentra descansando en Su poder, paz y provisión. Esta entrega diferente es morir al yo, y en ella comenzamos a caminar en una vida nueva y fresca con Cristo.

¿Los detalles de este día están causando que tu cabeza decaiga? La ayuda está en camino. La esperanza está burbujeando en la superficie, incluso ahora. Cuando nos encontremos al límite, echemos nuestra ansiedad sobre el Señor. Acurrúcate bajo la protección de la poderosa mano de Dios porque Él se preocupa por ti. Descansa allí.

No te des por vencida en la derrota hoy; ríndete al Señor.

Querido Señor, Tú eres mi esperanza firme y mi rescate. Gracias por sacarme de mi frustración y llevarme al cuidado tierno de Tu mano poderosa. Te entrego toda preocupación y ansiedad de este día, Jesús, y descanso en Tu victoria. En el Nombre de Jesús, Amén.

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PROFUNDICEMOS

Salmo 33:20, Esperamos confiados en el SEÑOR; él es nuestro socorro y nuestro escudo. (NVI)

Isaías 40:30-31, Aun los jóvenes se cansan, se fatigan, y los muchachos tropiezan y caen; pero los que confían en el SEÑOR renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán. (NVI)

¿Qué frustración has experimentado últimamente que necesitas rendirle al Señor?

Recuerda un momento en el que estuviste en victoria con Cristo sobre una situación imposible. ¿Cómo puede esto recordarte una vez más que debes depositar tus preocupaciones y ansiedades sobre el Señor? ¡Comparte con nosotras en los comentarios!

© 2022 por Megan Evans. Todos los derechos reservados.


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