Devocionales

Cuando prefiero vivir para mí misma en vez de sacrificialmente

11 de abril de 2022
Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo. Romanos 12:1 (NTV)

¿Alguna vez te ha tomado desprevenida la dura verdad de una foto en la que fuiste “etiquetada”? Poco después de tener a mi tercer hijo, sin esperarlo, encontré una foto mía en las redes sociales… qué vergüenza.

Buscando escapar de mis sentimientos de incompetencia, me desplazaba sin rumbo fijo por las redes sociales. Ya sabes cómo es eso: recibí una notificación, acerqué mi teléfono hacia mi cara, moví frenéticamente mis pulgares para enfocar y examinar cada detalle, preguntándome ¿es así como realmente me veo? Y, amigas, Facebook Timehop no perdió tiempo en confrontarme con una foto mía antes del embarazo.

En un mundo en línea con filtros y videos destacados cuidadosamente editados, no pasa mucho tiempo antes de empezar a comparar mi cuerpo, los logros y las experiencias de vida de los demás. El día en que descubrí esa foto mía “etiquetada”, la tentación de sacrificar mi cuerpo y hacerlo esclavo del mundo crecía con cada uno de mis pensamientos.

Así como yo, ¿estás tentada a sacrificar tu dinero, tiempo y esfuerzos para satisfacer al mundo?

Y sin embargo Romanos 12:1 nos dice: “entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo”. Sacrificar mi vida para agradar a Dios es un acto de adoración, no para obtener favor sino por el favor misericordioso de Dios hacia pecadoras indignas como yo.

Nuestro mundo es despiadado, descortés, y realmente cruel a menos que cumplamos sus demandas. Y, aun así, cuando Jesús cumplió las demandas de Dios por nosotras, nos fue dado acceso ilimitado a Su gracia y misericordia.

Alabado sea Dios porque Jesús sacrificó Su vida por la salvación de mi alma. Qué privilegio es rendir mi cuerpo en sacrificio al Señor en lugar de los caprichos del mundo. Sin embargo, vivir para Cristo requerirá de mi al menos tres cosas:

  1. Debo admitir que mi corazón no “tiene remedio” y que necesita un Salvador (Jeremías 17:9, NBLA). No tengo remedio porque amo demasiado el mundo e instintivamente cambio la adoración a Dios por la adoración a mi misma, prefiriendo mi gloria a la gloria de Dios.
  1. Debo convertirme en una persona de mentalidad espiritual. A menos que me transforme internamente al renovar mi mente en Cristo, inevitablemente viviré para cosas menores. (Romanos 12:2) Tener pensamientos piadosos transforma mi forma de vivir.
  1. Por la gracia de Dios debo negarme y morir al pecado diariamente. (Lucas 9:23)

Amigas, nunca obtendremos la aprobación y misericordia duraderas del mundo. Alguien siempre será más joven, más inteligente, más rápida o más fuerte, y las reglas del juego cambian constantemente. Por lo tanto, que el amor de Cristo nos anime, Su Palabra nos guíe, y Su gracia nos permita alejarnos de tener que vivir para el mundo, y que en su lugar vivamos para agradar al Señor. Él es digno.

Señor, ayúdame a resistir la tentación de vivir sólo para mí y para recibir elogios de este mundo. Crea en mí un corazón limpio y renueva un espíritu firme en mí para que de todo corazón sacrifique mi vida en nombre del evangelio. En el Nombre de Jesús, Amén.

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1 Corintios 6:19-20, ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios. (NVI)

¿En qué áreas de tu vida Dios te está llamando a negarte y morir al pecado?

¿Qué puedes hacer para vivir en sacrificio por Cristo en tu hogar o en tu comunidad hoy?

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© 2022 por Beth Knight. Todos los derechos reservados.


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