Sin embargo, yo confío en que veré la bondad del SEÑOR mientras estoy aquí, en la tierra de los vivientes. Espera con paciencia al SEÑOR; sé valiente y esforzado; sí, espera al SEÑOR con paciencia. Salmo 27:13-14 (NVI)
Mi corazón da un vuelco cuando veo la fecha garabateada en el margen de mi Biblia… un momento de traición de parte de alguien en quien mi familia confiaba profundamente. Incluso ahora, mi corazón recuerda el desgarro, el dolor y el cuestionamiento de cómo nuestra familia llegó allí. Me preguntaba si algún día nuestra familia volvería a estar completa.
La fecha dolorosa fue escrita junto a las palabras de David en el Salmo 27:13-14, “Sin embargo, yo confío en que veré la bondad del SEÑOR mientras estoy aquí, en la tierra de los vivientes. Espera con paciencia al SEÑOR; sé valiente y esforzado; sí, espera al SEÑOR con paciencia”.
David comenzó el Salmo 27 con esta declaración poderosa. “El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El SEÑOR es el baluarte de mi vida; ¿quién me asustará?” (Salmo 27:1, NVI).
Algunos eruditos creen que David escribió este salmo durante el tiempo en que huía de Saúl, quien decía amarlo, pero estaba decidido a hacerle daño e incluso quitarle la vida. Otros piensan que lo escribió mientras escapaba de su hijo Absalón, quien intentaba arrebatarle el trono.
Al igual que mi familia, David enfrentó repetidas veces situaciones aterradoras y personas que no buscaban su bienestar. Posiblemente sintió que todo y todos estaban en su contra. Sin embargo, decidió confiar en el Señor, no dejarse dominar por el miedo y permanecer firme en su confianza en Dios, fijando su mirada en la Luz, Aquel de quien Juan escribió, “Esta luz resplandece en la oscuridad y la oscuridad no ha podido apagarla” (Juan 1:5, NVI).
¿Cómo logró hacerlo cuando su mundo parecía desmoronarse? ¿Cómo puede el Espíritu Santo capacitarme para tener la certeza de que veré la bondad del Señor en mi vida? En el Salmo 27:4 David entretejió tres prácticas que le guiaron a confiar en Dios y que también pueden guiarnos a confiar en Dios.
Habitar. Permanecer constantemente en la presencia de Dios nos hace sentir seguras. "Una sola cosa le pido al SEÑOR y es lo único que persigo: habitar en la casa del SEÑOR todos los días de mi vida..." (Salmo 27:4a, NVI).
Contemplar. Dirigir intencionalmente nuestra atención hacia la majestuosidad de Dios nos recuerda Su bondad y Su poder, sin importar lo que estemos enfrentando. "...para contemplar la hermosura del SEÑOR..." (Salmo 27:4b, NVI).
Buscar. Apartar cada día un tiempo para encontrarnos con Dios crea un ritmo en el que el descanso y la paz pueden fluir. “ …y buscar orientación en su Templo” (Salmo 27:4c, NVI).
Al permanecer con Dios, David encontró protección, refugio y seguridad aun en medio de la adversidad (Salmo 27:5). Decidió cantar con alegría y alabar al Señor sin importar cómo se sentía.
Buscar diariamente a Aquel que está esperando ser encontrado nos prepara para enfrentar la dureza del mundo cada día. La Palabra de Dios y Su Espíritu viviendo en nosotras nos fortalecen para caminar con firmeza, sin importar lo que venga.
Al terminar mi tiempo con el Señor, escribí con confianza la fecha de hoy junto a aquella antigua fecha dolorosa. Es un recordatorio de Su fidelidad. Y aunque mi familia todavía está en el proceso de sanar nuestro corazón y nuestra mente, y de volver a confiar plenamente en Dios, hoy puedo ver Su bondad. Sé que Él sigue obrando. Por eso continúo esperando, cobrando ánimo y dejando que mi corazón encuentre fortaleza en Él.
Señor, encontrar confianza en Ti es sencillo, aunque no fácil. Esa confianza fluye en nuestro corazón y nuestra mente cuando pasamos tiempo en Tu presencia y nos empapamos de Tu amor. Ayúdame, como a David, a ser intencional en habitar Contigo, buscarte y contemplarte cada día. En el Nombre de Jesús, Amén.
Hay fechas, heridas y pérdidas que parecen imposibles de olvidar. ¿Alguna vez te has sentido atrapada en un ciclo de dolor sin resolver, reviviendo una y otra vez las ofensas que otros cometieron contra ti? Amiga, no tienes que seguir cargando con ese peso. Lysa TerKeurst ha luchado en este proceso también, y escribió su libro Perdona lo que no puedes olvidar para compartir lo que ha aprendido sobre cómo deshacerse del resentimiento acumulado y perdonar a las personas aun cuando no están dispuestas a hacer las cosas bien. Es posible liberarte del dolor de tu pasado. Descubre lo que la Biblia dice realmente sobre el perdón y la paz que proviene de vivirlo en este momento.
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1 Juan 4:4, Ustedes, queridos hijos, son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque el que está en ustedes es más poderoso que el que está en el mundo. (NVI)
Lee uno de los siguientes pasajes: Salmo 10:14, Salmo 18:16-17 o Salmo 27:5. Sustituye los pronombres por tu propio nombre y escríbelo en las notas de tu teléfono o en una hoja de papel que puedas leer varias veces durante el día.
Después medita también en 1 Juan 4:4. ¿Cómo puede este versículo darte fortaleza para enfrentar la lucha que estás viviendo hoy? Nos encantaría conocer tu respuesta. ¡Compártela en los comentarios!
© 2026 por Lynn Cowell. Todos los derechos reservados.
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