El peso que nos mantiene firmes
Dr. Avril Occilien-Similien
Tenemos como ancla del alma, una esperanza segura y firme, Hebreos 6:19a (NBLA)
… si no se convierten y se hacen como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Mateo 18:3 (NBLA)
Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. Jeremías 29:13 (NVI)
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Juan 15:13 (NVI)
Cuando Jesús se despertó, reprendió al viento y dijo a las olas: «¡Silencio! ¡Cálmense!». De repente, el viento se detuvo y hubo una gran calma. Luego él les preguntó: «¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?». Marcos 4:39-40 (NTV)
El bálsamo y el perfume alegran el corazón; los consejos del amigo alegran el alma. Proverbios 27:9 (RVC)
Ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, quien era rico y por causa de ustedes se hizo pobre, para que mediante su pobreza ustedes llegaran a ser ricos. 2 Corintios 8:9 (NVI)
Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacer algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca. Hebreos 10:24-25 (NVI)
Después, el SEÑOR descendió en una nube y se quedó allí con Moisés; y proclamó su propio nombre, Yahveh. Éxodo 34:5 (NTV)
«Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Seré exaltado entre las naciones! ¡Seré enaltecido en la tierra!». Salmo 46:10 (NVI)
Los cielos cuentan la gloria de Dios; la expansión proclama la obra de sus manos. Salmo 19:1 (NVI)
Tenemos como ancla del alma, una esperanza segura y firme, Hebreos 6:19a (NBLA)
Designó a doce, a quienes nombró apóstoles, para que lo acompañaran y para enviarlos a predicar y ejercer autoridad para expulsar demonios. Marcos 3:14-15 (NVI)
Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el SEÑOR de ti, Sino solo practicar la justicia, amar la misericordia, Y andar humildemente con tu Dios? Miqueas 6:8 (NBLA)
Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas y así cumplirán la ley de Cristo. Gálatas 6:2 (NVI)