7 oraciones bíblicas para interceder por tus hijos
Lysa TerKeurst
Jesús contó a sus discípulos una parábola para mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse. Lucas 18:1 (NVI)
Puedes hacer todos los planes que quieras, pero el propósito del SEÑOR prevalecerá. Proverbios 19:21 (NTV)
Oh muerte, ¿dónde está tu victoria? Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón?». 1 Corintios 15:55 (NTV)
Como el SEÑOR le había hablado, Agar le puso por nombre «El Dios que me ve», pues se decía: «Ahora he visto al que me ve». Génesis 16:13 (NVI)
...«La muerte ha sido devorada por la victoria». «¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?» 1 Corintios 15:54-55 (NVI)
Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo. Efesios 6:11 (NVI)
»Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo. Juan 14:27 (NTV)
Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Santiago 1:2-3 (NVI)
Sean hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos. Santiago 1:22 (NBLA)
Pero Moisés protestó: —¿Quién soy yo para presentarme ante el faraón? ¿Quién soy yo para sacar de Egipto al pueblo de Israel? Éxodo 3:11 (NTV)
¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo. Gálatas 1:10 (NVI)
Jesús contó a sus discípulos una parábola para mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse. Lucas 18:1 (NVI)
Entonces el pueblo de Judá comenzó a quejarse: «Los trabajadores se están cansando, y los escombros que quedan por sacar son demasiados. Jamás podremos construir la muralla por nuestra cuenta»....
El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿A quién temeré? El SEÑOR es la fortaleza de mi vida; ¿De quién tendré temor? Salmo 27:1 (NBLA)
Jesús se dio vuelta, y cuando la vio le dijo: «¡Ánimo, hija! Tu fe te ha sanado». Y la mujer quedó sana en ese instante. Mateo 9:22 (NTV)