Cuando sale el sol
Kelley Brown
Pero para ustedes, los que temen mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá sanidad. Ustedes saldrán y saltarán como terneros de engorde. Malaquias 4:2 (RVA-2015)
Oh muerte, ¿dónde está tu victoria? Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón?». 1 Corintios 15:55 (NTV)
Como el SEÑOR le había hablado, Agar le puso por nombre «El Dios que me ve», pues se decía: «Ahora he visto al que me ve». Génesis 16:13 (NVI)
...«La muerte ha sido devorada por la victoria». «¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?» 1 Corintios 15:54-55 (NVI)
Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo. Efesios 6:11 (NVI)
»Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo. Juan 14:27 (NTV)
Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Santiago 1:2-3 (NVI)
Sean hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos. Santiago 1:22 (NBLA)
Pero Moisés protestó: —¿Quién soy yo para presentarme ante el faraón? ¿Quién soy yo para sacar de Egipto al pueblo de Israel? Éxodo 3:11 (NTV)
¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo. Gálatas 1:10 (NVI)
¿Acaso puede brotar de un mismo manantial agua dulce y agua amarga? Santiago 3:11 (NTV)
Pero para ustedes, los que temen mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá sanidad. Ustedes saldrán y saltarán como terneros de engorde. Malaquias 4:2 (RVA-2015)
¡Me llené de alegría en el SEÑOR mi Dios! Pues él me vistió con ropas de salvación y me envolvió en un manto de justicia… Isaías 61:10a (NTV)
—¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios? —le contestó Jesús. Juan 11:40 (NVI)
Cuando oyó hablar de Jesús, se acercó a él por detrás entre la gente y tocó su manto. Pensaba: «Si logro tocar siquiera su manto, quedaré sana». Marcos 5:27-28 (NVI)