7 oraciones bíblicas para interceder por tus hijos
Lysa TerKeurst
Jesús contó a sus discípulos una parábola para mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse. Lucas 18:1 (NVI)
Barac le respondió [a Débora]: «Si tú vas conmigo, yo iré; pero si no vas conmigo, no iré». Jueces 4:8 (NBLA)
Pues todo el que me encuentra, halla la vida y recibe el favor del SEÑOR. Pero el que no me encuentra se perjudica a sí mismo. Todos los que me odian aman la muerte». Proverbios 8:35-36 (NTV)
Que cada uno permanezca en la condición en que estaba cuando Dios lo llamó. 1 Corintios 7:20 (NVI)
Queridos hermanos, no crean a cualquier espíritu, sino sométanlo a prueba para ver si es de Dios, porque han salido por el mundo muchos falsos profetas. 1 Juan 4:1 (NVI)
Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22-23 (NBLA)
si te dedicas a ayudar a los hambrientos y a saciar la necesidad del desvalido, entonces brillará tu luz en las tinieblas y como el mediodía será tu noche. Isaías 58:10 (NVI)
Pero busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Mateo 6:33 (NBLA)
El SEÑOR es misericordioso y compasivo, lento para la ira y grande en amor. Salmo 145:8 (NVI)
Lleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo. Gálatas 6:2 (NBLA)
Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios lo cambió en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente. Génesis 50:20 (NBLA)
Jesús contó a sus discípulos una parábola para mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse. Lucas 18:1 (NVI)
Entonces el pueblo de Judá comenzó a quejarse: «Los trabajadores se están cansando, y los escombros que quedan por sacar son demasiados. Jamás podremos construir la muralla por nuestra cuenta»....
El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿A quién temeré? El SEÑOR es la fortaleza de mi vida; ¿De quién tendré temor? Salmo 27:1 (NBLA)
Jesús se dio vuelta, y cuando la vio le dijo: «¡Ánimo, hija! Tu fe te ha sanado». Y la mujer quedó sana en ese instante. Mateo 9:22 (NTV)