7 oraciones bíblicas para interceder por tus hijos
Lysa TerKeurst
Jesús contó a sus discípulos una parábola para mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse. Lucas 18:1 (NVI)
Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza. 1 Tesalonicenses 4:13 (NVI)
Practiquen la hospitalidad entre ustedes sin quejarse. 1 Pedro 4:9 (NVI)
Pon en manos del SEÑOR todas tus obras y tus proyectos se cumplirán. Proverbios 16:3 (NVI)
Yo soy la luz que ha venido al mundo para que todo el que crea en mí no viva en oscuridad. Juan 12:46 (NVI)
Dios bendijo el séptimo día y lo santificó porque en ese día descansó de toda su obra creadora. Génesis 2:3 (NVI)
Por tanto, también nosotros que estamos rodeados de una nube tan grande de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Hebreos 12:1 (NVI)
Ahora bien, la fe es tener confianza en lo que esperamos, es tener certeza de lo que no vemos. Hebreos 11:1 (NVI)
A voz en cuello, al SEÑOR pido ayuda; a voz en cuello, al SEÑOR pido compasión. Ante él expongo mi queja; ante él expreso mi angustia. Salmo 142:1-2 (NVI)
Entonces vino a mí la palabra del SEÑOR: «¿Acaso no puedo Yo hacer con ustedes, casa de Israel, lo mismo que hace este alfarero?», declara el SEÑOR. «Tal como el barro en manos del alfarero, así son ustedes en Mi mano, casa de Israel». Jeremías 18:5-6 (NBLA)
Procuren la paz de la ciudad a la que permití que fueran llevados. Rueguen al Señor por ella, porque si ella tiene paz, también tendrán paz ustedes. Jeremías 29:7 (RVC)
Jesús contó a sus discípulos una parábola para mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse. Lucas 18:1 (NVI)
Entonces el pueblo de Judá comenzó a quejarse: «Los trabajadores se están cansando, y los escombros que quedan por sacar son demasiados. Jamás podremos construir la muralla por nuestra cuenta»....
El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿A quién temeré? El SEÑOR es la fortaleza de mi vida; ¿De quién tendré temor? Salmo 27:1 (NBLA)
Jesús se dio vuelta, y cuando la vio le dijo: «¡Ánimo, hija! Tu fe te ha sanado». Y la mujer quedó sana en ese instante. Mateo 9:22 (NTV)