7 oraciones bíblicas para interceder por tus hijos
Lysa TerKeurst
Jesús contó a sus discípulos una parábola para mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse. Lucas 18:1 (NVI)
»Simón, Simón, he aquí Satanás me ha pedido para zarandearte como a trigo. Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falle. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos. Lucas 22:31-32 (RVA-2015)
Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. Romanos 8:25 (RVR1995)
»Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros.» Juan 13:34 (NVI)
—No tengas miedo —respondió Eliseo—. Los que están con nosotros son más que ellos. 2 Reyes 6:16 (NVI)
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Romanos 8:28 (NVI)
«Tú eres el Dios que me ve». También dijo: «¿De verdad he visto a Aquel que me ve?». Génesis 16:13b (NTV)
Me ha enviado a darles una corona en vez de cenizas, aceite de alegría en vez de luto, traje de fiesta en vez de espíritu de desaliento. Serán llamados robles de justicia, plantío del Señor, para mostrar su gloria. Isaías 61:3 (NVI)
Pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad». Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. 2 Corintios 12:9 (NVI)
Retengamos firme la confesión de la esperanza sin vacilación porque fiel es el que lo ha prometido. Hebreos 10:23 (RVA–2015)
Destruimos los argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios; llevamos cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo. 2 Corintios 10:5 (RVA-2015)
Jesús contó a sus discípulos una parábola para mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse. Lucas 18:1 (NVI)
Entonces el pueblo de Judá comenzó a quejarse: «Los trabajadores se están cansando, y los escombros que quedan por sacar son demasiados. Jamás podremos construir la muralla por nuestra cuenta»....
El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿A quién temeré? El SEÑOR es la fortaleza de mi vida; ¿De quién tendré temor? Salmo 27:1 (NBLA)
Jesús se dio vuelta, y cuando la vio le dijo: «¡Ánimo, hija! Tu fe te ha sanado». Y la mujer quedó sana en ese instante. Mateo 9:22 (NTV)